Cultivos de verano se incrementan un 50%
Del trabajo de relevamiento realizado en los primeros días de diciembre por parte de la Dirección de Estadísticas Agropecuarias del MGAP surge claramente que este año la intención de siembra para los cultivos de verano era de 318 mil hectáreas, lo cual marcan un incremento superior al 50% respecto al área de la zafra anterior. Este incremento se basa en la importante expansión que muestra por segundo año consecutivo la siembra de cultivos oleaginosos que ascienden a 256 mil hás.
En el caso del girasol, tendría un aumento mayor al 73% de lo sembrado el año anterior y constituye un récord absoluto para el último decenio, superando ampliamente las 134 mil hás plantadas en 1998/99.
Por su parte, la soja confirmó su rápido proceso de reinserción en el litoral oeste. La intención de siembra para este año duplica con creces el área sembrada el año anterior y es la más alta que se registra desde que el cultivo fuera reincorporado a la encuesta agrícola en la zafra 98/99. Su siembra se encuentra fundamentalmente concentrada en pocos productores con áreas importantes. Como contrapartida, el área de maíz experimenta una reducción del 12% mientras que el sorgo granífero se mantiene en niveles muy similares a los del año anterior.
La DIEA informa también que al momento de realizarse la encuesta, se registraba un avance importante de las tareas de siembra para casi todos los cultivos, con un máximo del 87,3% de la intención de siembra en el caso del girasol de primera, 71,8% para el maíz, 52,9% para el sorgo y 61,3% para la soja.
La única excepción estaba constituida por el girasol de segunda cuya siembra es siempre tardía que se acentuó debido a los atrasos que originaron las excesivas lluvias en las trillas de las chacras de invierno. Señala asimismo que hasta el momento no se han detectado problemas que puedan haber obstaculizado de manera significativa la culminación de los siembras de verano.
Las pérdidas
En cuanto a los cultivos de invierno la DIEA estimó que las pérdidas de producción llegaron a un 49% en el trigo y 35% en la cebada.
Las adversidades climáticas afectaron no sólo la calidad de las cosechas, sino además, generaron mermas en los niveles de rendimiento que resultaron muy inferiores a los esperados por los productores. En el trigo la merma de producción estimada es de 198 mil toneladas y en la cebada, 95 mil toneladas.
El factor climático que más perjudicó a los cultivos fue el persistente exceso de humedad que ocasionó problemas importantes de la sanidad.
La superficie sembrada para el trigo, cebada cervecera y avena para grano fue de 252 mil hás situándose en niveles muy similares a los del año pasado y en particular, la superficie de trigo, si bien no fue alta en términos históricos ( 137 mil hás) superó a las siembras registradas en las dos zafras anteriores, sin embargo el área de cebada sí fue una de las mayores de los últimos cinco años, sólo superada el año pasado. *
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