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VW, BMV y Daimler usaron monos para oler los gases de sus autos

Los fabricantes de automóviles alemanes han confirmado que sus investigadores usaron monos para probar los efectos en la salud de inhalar humos del gasoil.

Foto con fines ilustrativos: AF.mil

Foto con fines ilustrativos: AF.mil

Volkswagen, BMW y Daimler, el propietario de Mercedes, financiaron un estudio de 2014 en el que los monos enjaulados se vieron obligados a inhalar los vapores de un Volkswagen diesel.

The New York Times informó por primera vez sobre el estudio la semana pasada, levantando una ola de críticas en todo el mundo contra estas marcas por crueldad animal. Las pruebas también se mencionan en el primer episodio de la serie documental de Netflix “Dirty Money”, en el cual se trata el tema del gran fraude de los autos diesel de fabricantes europeos.

El estudio fue parte de un cruel intento de probar que los nuevos motores diesel eran más limpios que sus predecesores. El vehículo de prueba fue manipulado para reducir las emisiones, parte de un escándalo mucho más grande que más tarde le costaría a Volkswagen decenas de miles de millones .

Método erróneo

“Creemos que los métodos científicos utilizados para llevar a cabo el estudio fueron incorrectos y que hubiera sido mejor no emprenderlo en absoluto”, dijeron desde Volkswagen en un comunicado este lunes, en una suerte de disculpa por la crueldad en la que cayó la investigación.

Volkswagen explicó que la investigación fue encargada por el Grupo Europeo de Investigación sobre Medio Ambiente y Salud en el Sector del Transporte (EUGT), un instituto establecido por los tres fabricantes de automóviles y el proveedor de piezas Bosch, que fue cuestionado por considerarse que hay conflicto de intereses entre su financiamiento y los resultados que puedan derivar de sus investigaciones.

Las pruebas fueron realizadas por el Lovelace Respiratory Research Institute, con sede en Albuquerque, Nuevo México. Volkswagen dijo que el proyecto “no se completó ni publicó” antes de que el EUGT se disolviera en junio de 2017.

Las circunstancias del estudio, y los detalles sobre cómo se llevó a cabo, están incluidas en una declaración jurada de Jake McDonald, un científico que estuvo a cargo de supervisar el proyecto.

 

 

 

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