El libro del Picaflor
Picaflor, ¿qué bombazo tiene para hoy?
La verdad que el Troquílido tiene una bomba impactante.
¿Qué pasó?
Esta información que le va a contar el plumífero se lo comentó un amigo de Pablo Bengoechea que está como perro con dos colas por el reconocimiento que ha tenido este año, primero con el monumento que inauguraron en Los Aromos y después con el lanzamiento del libro de Leonardo Habercon.
Cuente, cuente.
En plena campaña electoral, el contador José Pedro Damiani, hizo algunos comentarios de la cocina del club. Realizó precisiones respecto a declaraciones que había formulado el candidato de la Lista 4, Enrique Badano, respecto al pasivo del club. Lo que jamás soñaron Damiani y Badano es que, como consecuencia de ese cruce de palabras, dos integrantes del plantel principal sufrieron graves consecuencias económicas.
¿Qué está diciendo?
Despacito y por las piedras porque esto es una primicia absoluta del plumífero. El amigo de Bengoechea le confirmó que los que pagaron el pato de la boda fueron Bengoechea y Gabriel Cedrés. «Badano se quejó por el pasivo de Peñarol, por la deuda que tiene el club con Pablo y Gabriel y la Impositiva los ejecutó», comentó el informante.
¿Cómo?
Insólito, debido a la polémica pública que Badano y Damiani mantuvieron en la campaña electoral, por la deuda de un millón y medio de dólares que Peñarol mantiene con los dos futbolistas, por primas impagas, la DGI se hizo una fiesta y los ejecutó con el Impuesto al Patrimonio. No han cobrado la deuda y ya tuvieron que pasar por la Caja de Rondeau y Valparaíso a pagar el referido impuesto. ¿No me va a decir que no es una bomba?
Qué increíble.
Insólito. Badano atacó a Damiani con el argumento que en Peñarol también existe un pasivo importante por la deuda que el club mantiene con Bengoechea y Cedrés. El presidente se defendió diciendo que los dos habían aceptado una fórmula de cobro por el cual recibirán un porcentaje de futuras transferencias que realice el club. De acuerdo a la opinión del presidente, el pasivo existe pero no es exigible por lo que no influirá en las futuras finanzas de Peñarol. Lo que nunca soñaron los dos candidatos es que por esta disputa, la DGI iba a caerle a los dos futbolistas, obligándolos a pagar el Impuesto al Patrimonio antes de cobrar la deuda.
Me imagino la calentura de Bengoechea y Cedrés, ¿no?
Lo tomaron con mucha calma pero en el fondo, les debe de haber molestado. Si Badano no saca el tema a la opinión pública y Damiani no le hubiera respondido, los funcionarios de la DGI no se hubieran enterado que los dos futbolistas tenían una deuda millonaria para cobrar, que está gravada por el monto, con el referido impuesto. El amigo de San Pablo le comentó al Troquílido que éste asumió la obligación fiscal con calma: Pablo pagó sin chistar. Cuando le explicaron que estaba comprendido entre los contribuyentes que deben pagar Patrimonio, lo hizo sin problemas. Claro, en el fondo debe pensar que si no sacan a la luz pública la deuda, se hubiera ahorrado unos cuantos miles de dólares», comentó el amigote de Bengoechea. *
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