Penarol: preocupación por las lesiones

El ambiente en el vestuario aurinegro no era nada bueno. Julio Ribas, contrariamente a lo que acostumbraba, fue de los primeros en abandonar el vestuario con rostro muy serio, y esperó a sus dirigidos a bordo del ómnibus que los trasladaría a la capital. Uno a uno fueron saliendo los jugadores mientras la puerta de camarines permanecía cerrada, y mientras eran detenidos por los cazadores de autógrafos, declaraban para los diferentes medios de prensa. El arquero aurinegro dijo que: «nosotros vinimos a buscar los tres puntos pero sabíamos que iba a ser difícil. Ellos nos quitaron espacios, nos hicieron sentir la marca muy fuerte, pero no arreglamos nada ahora con lamentarnos, tenemos que seguir trabajando porque tenemos en pocos días un partido muy trascendente por Copa Libertadores».

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