Gallessio: errores no, horrores

Parece de nunca acabar. A la ya polémica de Olivier Viera, que originó el spot publicitario tan comentado de Danubio, hay que agregarle ahora la mala actuación de Gustavo Gallessio en el partido de Tacuarembó. Todos los presentes en el estadio coincidían en que la actuación del juez fue realmente mala. Tuvo disparidad total de criterios y de procedimientos para penar a uno y otro equipo, tanto en la sanción de faltas como en el castigo con tarjetas. Fue correcta la expulsión de Almada, pero también debieron irse a las duchas antes de tiempo De los Santos y Pandiani.

El juez del partido tampoco penó como se debe la simulación de faltas a aquellos jugadores que se tiraban dentro del área, pero lo que más fastidió a la hinchada local fue que en cada pelota dividida o acción dudosa pitaba siempre a favor del equipo de la capital, arrimando de a poquito al local contra su arco, lo que incidió en el trámite del partido.

Para finalizar su actuación adicionó cinco minutos pero hizo jugar ocho y los últimos tres los siguió desde la mitad de la cancha esperando para dar el pitazo final porque la pelota la tenía Peñarol. Todos sabemos que en un equipo a veces algunos juegan mal y el técnico los saca del campo, que algunas veces los entrenadores no consiguen buenos resultados y son destituidos. El día que el señor Bello, presidente de la gremial de árbitros, se dé cuenta de que también es natural que de cada seis o siete arbitrajes uno puede ser malo o muy malo, todo será diferente y así como los jugadores, los técnicos y otros actores aceptan las críticas lo hagan también los jueces, todo cambiará. Podemos decir que la actuación de un juez fue muy mala, hasta muy espantosa sin por eso rozar la moral o el honor de una persona. Y por último no es muy justo que Sergio Komjetán sea el asistente de Gallessio, más bien debe ser al revés.

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