El carbonero cayó en la trampa
Peñarol resignó ayer dos unidades importantísimas que lo pueden hacer perder posiciones en la tabla del Apertura en el Estadio Raúl Goyenola de Tacuarembó, ante un equipo local que venía entonado, se le plantó de igual a igual y a la postre consiguió su objetivo: no perder en casa.
La excursión rumbo a tierras de Gardel ya comenzó complicada para el equipo aurinegro porque a las bajas por lesión que sufre desde hace varios partidos se agregó la confirmación, ya en Montevideo, de que ni Cafú, ni Cancela, ni Franco podrían ser de la partida ante los rojos del norte y probablemente tampoco en el próximo encuentro por Copa Libertadores.
Cuando el jueves por la tarde el equipo partió ya sabía que el conjunto de Krasowski lo recibiría entonado por la campaña que viene cumpliendo porque estaba invicto en su estadio y además contaba con el gran aliciente de haberle empatado de visita y de atrás a Defensor. Peñarol llegaba a demás en un momento futbolístico que no era el ideal, pero con el objetivo de cambiar la pisada. Apenas Gallessio marcó el comienzo el carbonero vio que la parada no iba a ser fácil. Es más, Tacuarembó comenzó mandando en la cancha: a los 3 minutos Tatap le dio el primer aviso a la defensa rival al perderse el tanto por poco y un minuto más tarde Enrique de los Santos vio la tarjeta amarilla por una dura falta. El técnico local armó un dispositivo táctico para no dejar pensar a Peñarol, maniatar a Bengoechea, a Pacheco y a un inexpresivo Gabriel Cedrés. La idea era no dejarlos arrimar al área, frenarlos en mitad del campo para evitar las faltas cerca del arco, el arma más temida del mirasol. Lejos de buscar otras posibilidades ofensivas como la proyección de los laterales o buscar claros en la defensa local, cayó en la trampa de los rojos. Pacheco, el mejor de los aurinegros tuvo que empeñarse en buscar en jugadas individuales la posibilidad del gol porque no encontraba eco en sus compañeros. Empezó a enojarse con ellos y, fastidiado, bajó su rendimiento. Cedrés resultaba figura nominal, el profe era bien marcado, ni Romero ni Giacomazzi –insólitamente ubicado demasiado a la izquierda– influía en el ataque, y Pandiani se moría de aburrimiento, solo, frente a los zagueros rivales.
Convencido de que estaba logrando gran parte de su objetivo el local comenzó a animarse también a ir al ataque. Sin regalarse, sin descuidar el balance defensivo, juntándose de a tres o de a cuatro pasaban expresos por el mediocampo aurinegro, que carecía de contención, y se las ingeniaban para complicar a la defensa del campeón uruguayo.
Cada vez que la pelota llegaba a los pies del camerunés Mbiakop, éste provocaba el delirio de la hinchada, se juntaba con Tatap y Cor, pero al llegar al área invariablemente buscaba a su coterráneo, pese a que muchas veces pudo ser él mismo quien definiera la jugada.
A los 44′ de juego demostró que sabe hacerlo, cuando de bolea y en posición muy sesgada sacó un derechazo tremendo que rebotó contra el pecho de Elduayen salvando providencialmente el arco de Peñarol.
El primer tiempo moría con una exposición pálida de Peñarol, con un Tacuarembó entonado y con un estadio en el que la afición local no se mostraba conforme con el empate ya que creía posible la victoria, mientras que los pocos hinchas carboneros permanecían en silencio sin poder creer la baja performance de su equipo.
Para el segundo tiempo todos esperábamos la reacción carbonera, un alza en el rendimiento de sus figuras y aun en el caso de que esto no ocurriera, la reacción a lo Peñarol, empujando a su rival hasta las puertas del área para desde allí hacerlo tambalear con esas bolas envenenadas que el capitán carbonero suele poner en la cabeza de sus compañeros para que éstos la manden a la red, pero nada de esto pasó.
Peñarol confió en que la muralla roja hiciera agua en algún momento que por cansancio o por simple trámite llegaría a la apertura del tanteador.
Casi se diría que hizo mucho más esfuerzo Gallessio por empujar a Tacuarembó contra su arco que los propios jugadores aurinegros. Llegó un momento en que flotaba en el ambiente la sensación de que la única forma que se podría quebrar el arco de Desirello era por una de esas bolas mágicas del riverense, péro la cancha se inclinaba lentamente hacia el arco aurinegro.
Promediando el segundo tiempo la tribuna principal comenzó a presionar a su técnico coreando el nombre del africano que aún permanecía fuera del campo, el espigado Momó. Ya no conformaba el empate, ya el invicto como locatarios estaba casi asegurado, ya la trampa armada por Krasowski y ejecutada a la perfección por sus jugadores había dado resultado y aquel Tacuarembó complicado en la tabla del descenso de mala campaña el año anterior hoy luchaba de igual a igual con el multilaureado Peñarol. La hinchada pedía un hombre de punta para intentar ganar el partido.
En resumen fue uno de esos empates en los que no se dividen méritos ni se reparten honores, recuerda aquella lucha de David y Goliath, donde el gigante dormido en este caso fue el equipo grande que terminó la contienda con mucha bronca por resignar posiciones en una lucha que en lo previo le era favorable y que le puede complicar la chance en el Apertura.
El David, ya no tan pequeño, fue Tacuarembó que enfrentaba una contienda muy despareja en los papeles pero se tuvo confianza para empardarla y hasta se animó a intentar ganarla. Aún sin conseguirlo, se queda más que satisfecho con su actuación y con el resultado.
Por suerte para Peñarol, David no le acertó con la pedrada en el ojo pero anduvo muy cerca.
Tacuarembó
Gustavo Desirello: Los únicos ataques adversarios que le llegaron al arco, supo resolver la situación. La última atajada del segundo tiempo, el tiro de Antonio Pacheco le valió para mantener el empate y el invicto del equipo en su casa. Gonzalo Goyen: Buena actuación, es el más regular del equipo. Jorge Moncecchi: pese a que estuvo en duda por lesión, a último momento fue incluido y aguantó a pie firme a Pandiani. Darwin Quintana: sacó muchos balones por elevación, y en los últimos minutos se hizo un chichón en la cabeza. Amaranto Abascal: la figura de los del fondo, en el segundo tiempo cortó toda jugada por su lateral, hasta incluso salió jugando con fuerza para sumar al ataque. Matías Rosa: el león del medio campo, con sus escasos dieciocho años fue todo un baluarte. Nicanor Leal: trató de subir por los laterales y cubrió bien la subidas de Borjas. Nicanor Leal, trató de subir por los laterales y cubrió bien las subidas de Borjas. Guillermo Almada, hasta su expulsión tuvo buen partido el capitán. Hugues Mbiakop: el mejor de la cancha, sigue siendo el más intelectual del equipo. Luis Cor: le pegaron a diestra y siniestra, sustituido por lesión. Michel Tatap: ganó todas por arriba en ataque, e hizo algunas jugadas para el deleite del público. Douglas Momo: pocos minutos en la cancha. Héctor Vázquez: pocos minutos de juego. Aldo Díaz: ingresó en los descuentos.
Peñarol
Federico Elduayen: cuando fue requerido resolvió solventemente la jugada más peligrosa, tapó con su cuerpo un potente tiro de Mbiakop que le dio en el pecho. Marcelo de los Santos: se las vio negras con los camerunenses. Enrique de los Santos: debió ser expulsado cundo fauleó a Cor, jugó «regalado» todo el partido. Joe Bicera: estaba cumpliendo una buena actuación, hasta que salió por lesión. Ignacio Borjas: trató de subir por su lateral, pe
ro no tuvo trascendencia. Guillermo Giacomazzi: floja actuación del volante central, casi se hace expulsar en jugada tonta contra Tatap. Marcelo Romero: su juego en el equipo fue intrascendente. Pablo Bengoechea: habló mucho, trató de corregir a sus compañeros, intentó poner en proyección a Pacheco y Pandiani, hasta con sus centros salvadores, pero no le dio resultado. Gabriel Cedrés: intrascendente en su juego. Antonio Pacheco: el mejor aurinegro, terminó muy molesto con sus compañeros, ya en el primer tiempo. Walter Pandiani: no le llegó juego, no siendo inquietante el rifle para la defensa adversaria. Oscar Aguirregaray: aceptable actuación del veterano artiguense. Carlos Bueno: pocos minutos en la cancha.
TACUAREMBO 0
Gustavo Desirello (6)
Gonzalo Goyen (6)
Jorge Monsecchi (6)
Darguin Quintana (6)
Nicanor Leal (5)
Amaranto Abascal (7)
Guillermo Almada (6)
Hugues Mbiakop (8)
Luis Cor (6)
Michel Tatap (7)
Matías Rosa (6)
D.T. Ariel Krasowski
Suplentes: Julio Modernel y Angel León. Cambios: 75′ Blaise Momo (-) por Luis Cor; 89′ Héctor Vázquez (-) por Hugues Mbiakop y Aldo Díaz (-) por Michel Tatap.
PEÃAROL 0
Federico Elduayen (6)
Marcelo de los Santos (5)
Enrique de los Santos (5)
Joe Bicera (6)
Ignacio Borjas (5)
Guillermo Giacomazi (5)
Marcelo Romero (5)
Pablo Bengoechea (6)
Gabriel Cedrés (5)
Antonio Pacheco (7)
Walter Pandiani (5)
D.T. Julio Rivas
Suplentes: Luis De Agustini, Marcelo De Souza y Nicolás Rotundo.
Cambios: 37′ Oscar Aguirregaray (5) por Joe Bisera; 80′ Carlos Bueno (-) por Marcelo Romero.
Estadio: Ing. Raúl Saturnino Goyenola
Jueces: Gustavo Galesio (3); Jorge Galati y Pablo Pandiño
Tarjetas Amarillas: 4′ Enrique de los Santos (P); 28′ Guillermo Giacomasi (P); 50′ Ignacio Borjas (P); 65′ Luis Cor (T); 68′ Matías Rosa (T).
Tarjeta Roja: 75′ Guillermo Almada.
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