"Nunca imaginé ir a la cárcel por reclamar mi plata"
Aguiar fue contratado a principio de este año por el equipo Macará de Ambato, a instancias del técnico Gerardo Pelusso, que en aquel momento dirigía a esa institución. Unas fechas antes de finalizar el torneo, los dirigentes del club le comunicaron al jugador que prescindían de sus servicios porque no podían pagarle el mes y medio que restaba de contrato. Aguiar, entre sorprendido y molesto, les dijo que no había inconvenientes pero que trataran de solucionarle el tema de la mejor forma posible para ambos.
Incluso hasta accedió a que le pagaran en cuotas, en virtud de que pretendía quedarse en ese país, porque había interés de alguna otra institución de contar con él la próxima temporada.
Los dirigentes del Macará, lejos de solucionar el tema, denunciaron a las autoridades policiales que Aguiar tenía la visa emigratoria vencida por lo que el jugador terminó en una cárcel común junto a otros presos.
Las gestiones posteriores a nivel diplomático, las que realizó el cónsul uruguayo en Quito, economista Gerona, así como su par ecuatoriano en Uruguay, Alberto Pedro Spencer, más lo que hizo la Mutual Uruguaya de Futbolers Profesionales, determinaron su liberación.
Un final triste
Aguiar, aún con muestras de cansancio en su rostro por el viaje (llegó ayer al mediodía), igualmente recibió a LA REPUBLICA en su casa,«porque fueron los primeros que de alguna manera sacaron el tema a la opinión pública«.
Aguiar se siente feliz de volver a su país y mucho más de haber superado ese trance difícil. «No se lo deseo a nadie. Es increíble, pero jamás me imaginé que terminaría en una cárcel por reclamar mi plata«, indicó.
Dijo que este tema «no es nuevo en Ecuador» y específicamente en este club (Macará) «los dirigentes están más preocupados de sus intereses y de hacer dinero, que de cuidar por los intereses de sus jugadores».
Sin embargo sostiene que «a mí me la hicieron bien», porque «estos dirigentes tienen todo comprado en la ciudad por lo tanto nos les fue difícil ubicarme y enviarme a la cárcel con la excusa de que no teníamos visa de trabajo ni de turista, que se había vencido hacía apenas unos días».
Pero el jugador insiste que de los 76 jugadores extranjeros que juegan en Ecuador ninguno tiene visa de trabajo, un documento necesario para desempeñar cualquier tarea en un país extranjero.
El floridense explica que ese trámite es muy engorroso. «Hacer el visado significa que una vez que tengas contrato de trabajo tenés que volver al país de origen a conseguir un visado. Eso no lo hace absolutamente ningún futbolista de los 76 que están jugando en Ecuador».
Aguiar, más allá de reconocer que sus papeles no estaban en regla, señala que «el hecho era que eso ya estaba vendido y no habia arreglo, porque de otra manera sabiendo que sos jugador y más en una ciudad chica se arregla. Incluso en varios pasajes del año no teníamos visa ni siquiera de turista y ellos (los dirigentes) en cuestión de horas la conseguían».
Dos días de cárcel
Aguiar reconoce que tanto en Ecuador como en Bolivia (jugó en The Strongest) para cualquier extranjero «es muy difícil» porque no existe ningún amparo legal, e incluso en muchos lados –no en todos– debes soportar que los propios compañeros te traten mal sólo porque sos extranjero. Es muy difícil bancarse eso «.
Sin embargo aun más difícil para Aguiar fue soportar la cárcel y por más que sólo fueron dos días… «verte encerrado en una cárcel junto a otros presos es traumático.
Además si te mandás una macana, bueno te la bancás porque es tu culpa, pero esto… nada que ver… Fueron dos días interminables en cana aunque la policía nos trató bien, porque como es una ciudad chica, nos conocían. Pero en realidad fue bastante duro«, señala el floridense con un dejo de bronca por la situación.
Aguiar en definitiva cambió la plata que le adeudaban por la libertad y asegura no estar arrepentido de su decisión: «No puedo arriesgarme y quedarme a reclamar lo que en definitiva es mío. Pero si los dirigentes hicieron eso, pueden hacer cosas peores y no voy a arriesgar a que dos tipos me peguen una bala por pocos dólares. No valía la pena quedarse», aunque sostiene que la idea era quedarse en Ecuador, porque ya tenía algún contacto para jugar en otro equipo «estaba dispuesto a quedarme, ver la liguilla y esperar un nuevo contrato con otro equipo», afirmó.
Aguiar finalmente tuvo palabras de agradecimiento para quienes de una forma u otra «posibilitaron mi libertad en Ecuador».
En ese sentido destacó las gestiones diplomáticas, la tarea de su señora moviéndose de un lado para otro en Ecuador, lo que realizó la Mutual Uruguaya de jugadores.
Entre todos se logró en definitiva que las autoridades ecuatorianas otorgaran al futbolista la libertad y posteriormente –aún con la visa vencida–, un nuevo plazo para dejar el país, de modo de evitar la deportación que le impediría volver en el futuro a otro club ecuatoriano.
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