El alemán de los récords
SUZUKA (ANSA)
La Fórmula 1 cerró ayer su temporada en Japón con un enésimo y apabullante uno-dos de Michael Schumacher y Rubens Barrichello, con más récords en poder de Ferrari y con el interrogante sobre cómo harán las demás escuderías para poner fin a un dominio tan imponente como aburrido.
Después de haber batido casi todos los récords, Schumacher (que ganó su 11a carrera del año) y Barrichello (segundo por quinta vez) igualaron la marca de 15 victorias entre ambos, que habían obtenido en 1988 Ayrton Senna y Alain Prost, cuando formaban pareja en McLaren.
Basta este dato para graficar el dominio Ferrari: Schumacher y Barrichello lograron ellos solos el mismo número de puntos (221) que todos sus rivales juntos (144 Schumacher, cifra jamás alcanzada, y 77 Barrichello, contra los apenas 50 de Montoya). Pero no todo se agota aquí, pues el quíntuple campeón mundial subió este año al podio en los 17 grandes premios disputados, después de haber recorrido íntegramente las 1090 vueltas, que equivalieron a 5575 kilómetros del certamen.
Como siempre Ferrari
«Esto es de una perfección increíble, es la culminación de un año fantástico, de un trabajo en perfecta sintonía», expresó Schumacher, líder de una Ferrari que ganó 15 de las 17 carreras del año y realizó nueve uno-dos.
Con Barrichello limitándose a cubrirle las espaldas, Schumacher obtuvo ayer el triunfo número 64 de su carrera de punta a punta, pues largó delante y fue bajando tiempos y acumulando una ventaja de 1,3 y 1,5 segundos por vuelta sobre el tercero, que fue su hermano Ralf hasta su abandono a cuatro giros del final por la rotura del motor de su Williams.
Cuando en la vuelta 20 efectuó su primer pit-stop, Michael ya le llevaba a Ralf la abrumadora diferencia de 26´´234 y si terminó solo 23´´292 segundos delante del finlandés Kimi Raikkonen, tercero, fue porque redujo drásticamente su tren de carrera en las rondas finales para esperar a Barrichello y repetir casi juntos el uno-dos de los cuatro carreras anteriores.
Sato fue el héroe de la jornada
El colombiano Juan Pablo Montoya no estuvo nunca en condiciones de atacar a Raikkonen (estuvo a un paso de despistarse) tras una carrera atormentada por la inestabilidad de su Williams, que era sobrevirante y consumía de manera excesiva las gomas Michelin, muy inferiores a las Bridgestone de Ferrari.
El héroe de la jornada fue el japonés Takuma Sato, festejadísimo por sus 130.000 compatriotas que poblaban las tribunas de Suzuka: con su quinta ubicación, después de una carrera pareja y sin errores, se despidió dignamente del equipo Jordan, que no le renovó contrato.
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