Salud sexual
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), podemos hablar de «salud sexual» cuando, en las expresiones libres y responsables de las capacidades sexuales, se propicia un bienestar armonioso personal y social. Esto implica la integración de los elementos somáticos (del cuerpo), emocionales, intelectuales y sociales del ser humano, de tal forma que potencien o enriquezcan su personalidad. O sea, no nos referimos a la existencia de «salud sexual» únicamente ante la ausencia de «disfunción» o enfermedad. Para que se logre la «salud sexual» únicamente ante la ausencia de «disfunción» o enfermedad. Para que se logre la «salud sexual» es imprescindible que se reconozcan y garanticen los derechos sexuales de las personas. Estos, que fueron declarados por la Asociación Mundial de Sexología, son los siguientes:
– el derecho a la libertad sexual,
– el derecho a la autonomía, integridad y seguridad sexuales del cuerpo,
– el derecho a la privacidad sexual,
– el derecho a la equidad sexual,
– el derecho al placer sexual,
– el derecho a la toma de decisiones reproductivas, libres y responsables,
– el derecho a información basada en el conocimiento científico,
– el derecho a la educación sexual integral,
– el derecho a la atención de la salud sexual.
Estos derechos deben estar por encima de los valores culturales o costumbres que puedan existir en cualquier lugar del mundo.
Consultas
Más allá de la buena relación, el diálogo y demás, que se pueda tener con la pareja, quisiera saber si existe alguna técnica para esperarla, porque, en mi caso personal, tengo más facilidad que ella y nos es difícil terminar juntos. La felicito por esta columna.
Existen varias técnicas, basadas en el fortalecimiento de los músculos (pubococcígeos) de la zona genital y en el conocimiento de las propias reacciones, que hacen posible el autocontrol y permiten postergar el momento de la eyaculación hasta que se desee. Se pueden aprender en pocas sesiones con un/a sexólogo/a.
De todas formas, lo importante es que ambos (y no sólo una de las personas) se sientan gratificados después de cada encuentro, de tal forma que deseen repetirlo, y no tanto el llegar juntos al orgasmo.
A mi señora le gusta incentivarse con un consolador, cosa que a mí también me agrada. Pero a mí me preocupa, porque ella sufre de hemorroides y me da vergüenza consultarlo con un médico. Le agradeceré si me puede aportar elementos de juicio al respecto.
Por lo general las hemorroides impiden la penetración anal por las molestias o dolor que ocasionan e incluso, en oportunidades, puede surgir sangrados. Cuando esta práctica igual resulta placentera, parecería que no hay por qué privarse de ella pero, la última palabra la tiene el/la médico/a gastroenterólogo que la trate, que es quien, por medio de los exámenes adecuados, podrá decir, en el caso particular de tu señora, si hay alguna contraindicación o no, para este tipo de «incentivos».
En columnas anteriores, manifestaste que el gasto calórico de una relación sexual era mínimo, cuando se tenía con la pareja habitual, no así cuando era con una persona extraña. Yo estoy algo gordito y, aunque me he puesto a dieta, quisiera saber si adelgazaría más rápido si tuviera relaciones con otras mujeres, además de con mi esposa.
Siempre que aumentes tus ejercicios físicos vas a quemar más calorías y a tener más posibilidades de adelgazar que si te mantienes en actitudes sedentarias. Lo que quizás no quedó claro en esa oportunidad es que, al gasto calórico propio de una relación sexual, que sería mínimo, se estima que se le agregaría una gran carga de estrés cuando no se vive con la pareja estable, provocando un desgaste mayor y más difícil de recuperar ante una competencia o partido.
El estrés produce cansancio, agotamiento, ansiedad, depresión, etc. y depende de qué haga la persona, con el afán de recuperarse, el que pueda mantenerse igual, adelgazar o engordar, como consecuencia.
Los aportes y preguntas para esta columna podrán ser enviados al correo electrónico [email protected], dejar grabados en el tel. 908.45.10 o dirigidos a Garibaldi 2579 con el título: «para la columna de Sexo en el Deporte».
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