No hay quién lo pare
Peñarol volvió a jugar un gran partido y estuvo acorde con la tarde espectacular que se equivocó de estación, ya que fue de verano en primavera.
El equipo de Gregorio logró una nueva victoria que lo mantiene con puntaje ideal en la tabla y además continúa mejorando en el plano futbolístico, basado en las individualidades caso Canobbio y Cedrés. Igualmente todo el equipo levantó su producción y pudieron ganar el encuentro con mucha claridad e incluso con goleada. Fénix era uno de los rivales que lo podía detener en su carrera, pero parece que no lo para nadie.
A Fénix se le pasó el cuarto de hora
Desde el primer minuto el equipo de Carrasco arrancó apabullando a Peñarol con un muy buen juego y en los primeros quince minutos perdió dos o tres posibilidades de convertir, incluido un tiro de Liguera que pegó en el travesaño.
La defensa aurinegra estaba confundida y no lograba acomodarse, aunque Bizera era el «bombero» que apagaba el incendio con varias intervenciones oportunas.
Se le pasó el cuarto de hora a los de Capurro, que no aprovechó y dos minutos después Canobbio culminó una gran jugada de «paredes» consecutivas, que el mismo inició con Cedrés que levantó centro para Jiménez que la bajó a Canobbio y venció a Caro con golpe de cabeza.
A partir de allí Fénix se frenó y Peñarol se acomodó mejor en el campo.
El equipo de Carrasco que jugó muy lindo ese período, perdía uno a cero contra la contundencia de Peñarol. Ese oficio aurinegro, mayor a su rival, lo llevó a que a los 31 minutos Bizera, figura en el campo, marcara su gol en oportuna llegada tras un tiro de esquina. Dos a cero y a cobrar en ventanilla.
Elduayen es parte de la victoria
Luego de conversar con sus jugadores, Carrasco introdujo dos variantes para el inicio del segundo tiempo: Segales y Curbelo por Broli y Díaz.
Intentaba revertir la situación y cargó la cancha rival con jugadores ofensivos, todos con condiciones para poder descontar en el marcador.
Sin embargo, la madurez de Peñarol como equipo quedó demostrado cuando quedó agazapado como un felino y en el momento justo saltó para atrapar la presa. Cedrés aprovechó el contragolpe que no pudo culminar Estoianoff y tocó por encima del arquero el balón para que cayera suave dentro del arco, con la delicadeza que trata el muchacho a su novia en el día de los enamorados.
Un látigo Peñarol, se enrolla y desenrolla con una velocidad vertiginosa para pegar sobre el objetivo rival.
Todo pareció que se liquidaba, incluso dejaba la sensación que podríamos presenciar una goleada de continuar así el encuentro.
Sin embargo, doce minutos después llegó el ansiado gol del descuento, que se le había negado otra vez a Liguera unos minutos antes cuando el balón volvió a pegar en el palo, pero esta vez Segales logró vencer a quien parecía inexpugnable, Federico Elduayen.
Gregorio Pérez puso «las barbas en remojo» y comenzó a mover el banco.
Tan sólo ocho minutos demoró el segundo de Fénix y Carballo puso un signo de interrogación sobre el resultado final, luego que culminó una brillante jugada colectiva.
Restaban 20 minutos y aquella victoria cómoda de Peñarol ya no era tal, se incentivó Fénix y los nervios comenzaron a actuar entre los jugadores aurinegros. El suspenso era obvio, pero la gente no enmudeció, creció el aliento carbonero y los parciales de Capurro se pusieron de pie e intentaron arrimarse al alambrado como en la cancha, la policía no los dejó. Carrasco que estaba muy desanimado se entusiasmo un poquito más y le quedaba alguna esperanza. Pero Peñarol apeló a lo de siempre, a eso que viene impregnado de historia. Se plantó, apretó los dientes y comenzó a marcar con más fuerza cada pelota y los rivales no encontraron ninguna facilidad para empatar.
Las dos oportunidades que lograron vencer todas las barreras y estuvieron a punto de convertir, emergió gigante la figura negra de Elduayen que evitó consecutivamente la caída de su arco.
Peñarol ganó pero se llevó un susto. Tuvo todo para golear y sin embargo terminó pidiendo la hora.
Fue un «partidazo», un deleite de fútbol con trámite cambiante. Ganó Peñarol y continúa madurando para intentar llegar al objetivo de Campeón. Fénix dio otro examen, lo perdió y deberá estudiar un año más para lograr recibirse con título y todo.
FENIX – 2
Mauricio Caro (5)
Juan Carlos Cabrera (6)
Andrée González (5)
Mario Carballo (6)
Alejandro Lago (5)
Edison Suárez (4)
Marcelo Broli (4)
Martín Ligüera (8)
Diego Díaz (4)
Germán Hornos (5)
Javier Cámpora (5)
DT: Juan Ramón Carrasco.
Suplentes: Marcelo Más, José Birche, Marcelo Méndez y Adrián Malvárez.
Cambios: 45´ Marcelo Segales (6) por Marcelo Broli y Juan Ramón Curbelo (5) por Diego Díaz; y 57´ Marcelo Saralegui (5) por Edison Suárez.
PEÃAROL – 3
Federico Elduayen (8)
Leonel Pilipauskas (5)
Luiz Nunes (4)
Joe Bizera (7)
Fernando Fajardo (6)
Nicolás Rotundo (5)
Pablo Bengoechea (5)
Gabriel Cedrés (8)
Fabián Canobbio (8)
Fabián Estoyanoff (7)
Daniel Jiménez (5)
DT: Gregorio Pérez.
Suplentes: Adrián Berbia, Robert Lima, Martín Rivas y Sergio Leal.
Cambios: 62´ Carlos Bueno (4) por Daniel Jiménez, 65´ Marcelo De Souza (4) por Pablo Bengoechea y 72´ Christian Rodríguez (-) por Fabián Estoyanoff.
Goles: 17´ Fabián Canobbio (P), 31´ Joe Bizera (P), 50´ Gabriel Cedrés (P), 62´ Marcelo Segales (F) y 70´ Mario Carballo (F).
Arbitros: Fernando Cabrera (4), Pablo Fandiño y Mauricio Espinosa.
Tarjetas amarillas: 61´ Leonel Pilipauskas (P), 66´ Marcelo Saralegui (F) y 80´ Juan Ramón Curbelo (F).
Cancha: Estadio Centenario.
Entradas vendidas: 7.200 (primaria).
Espectadores: 10.000.
Preliminar de Tercera división: Fénix 2 – Peñarol 2.
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