El libro del Picaflor

Troquílido, ayer me dijo que no había tenido oportunidad de recoger reacciones de la derrota celeste en la Asociación; ¿para hoy nos preparó alguna bombita?

— Rellena de dulce de leche.

–¿Qué pasó?

— El panorama en Asunción, después del partido, en el vestuario, fue desolador y marca un hecho sugestivo que, en el futuro, podría tener derivaciones importantes.

— Hábleme claro y déjese de dar vueltas como perro antes de echarse.

— Extrañamente, luego de la derrota de Uruguay, se vieron muy pocos dirigentes en el camarín. Uno de los presentes, le comentó al Troquílido que parecía que había jugado la Selección de Tenfield SA, porque la mayoría de los que estaban en el camarín, eran los allegados y directores de la empresa del zar del fútbol uruguayo. Dirigentes… dirigentes, se contaban con los dedos de las manos.

— ¿Y eso qué tiene de malo?

— Por ahora, no va a tener connotaciones pero quédese tranquilo que la gente de Tenfield se tomó la molestia de anotar los dirigentes y clubes que estaban alentando a la Selección, para cuando vayan a golpearles las puertas de la calle Divina Comedia a mangarles dinero, responderle de acuerdo a los antecedentes y muestras de solidaridad para con el proyecto deportivo.

— ¡No me diga!

— Usted espere que el tiempo pase, los hechos se precipiten como la lógica indica que después va a recordar lo que hoy le está contando El Picaflor.

Según le comentaron al plumífero, a los muchachos de Tenfield no les agradó nada que en el camarín hubiera sólo dos miembros del Consejo Ejecutivo –Figueredo y Pastorini– ya que Almada, Ache y Damiani permanecieron en Montevideo, por razones particulares.

— ¿Qué dirigentes estuvieron en el vestuario apoyando a la selección del zar?

— Poquitos y se contaban con los dedos de la mano. Agarre un papel y un lápiz y anote: los delegados que viajaron con el equipo, Venanzetti y Franzini; Pastorini que presidía la delegación, Bellomo, Rivero, Balbi, Aguerrebere, el gerente Osvaldo Giménez y nadie más. En cambio de Tenfield se vio al Enzo, Gutiérrez, el Vela Yern y otros allegados a la empresa que posee los derechos de televisión del fútbol uruguayo… Dirigentes de Peñarol, no se vio a ninguno en Asunción, lo mismo que de River Plate, Danubio, Defensor –salvo los delegados que viajaron bancados por parte de la AUF– y los demás clubes chicos. El que sí estaba firme al pie del cañón, fue el Pistola Marsicano, que como ocurre siempre está metiendo apoyo a las selecciones nacionales aunque muchas veces tiene que hacer sacrificios personales que muy pocos se animarían a imitar.

— Llegado el momento, los clubes van a pagar caro esta falta de solidaridad al proyecto deportivo que lidera la empreas de Casal.

— Lo van a pagar. Si el partido se hubiera jugado en un país lejano, medio a trasmano como quedan Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú mismo, los dirigentes hubieran tenido pretextos convincentes para justificar sus ausencias. Pero, jugándose el partido en Paraguay, a una hora y media de Montevideo, en avión, donde con 500 dólares se hacían una excursión de novela a todo lujo, los dirigentes no van a tener elementos de peso para justificar el gesto de indiferencia que expresaron al proyecto que el zar está llevando a cabo, con el apoyo del 90% de los periodistas. No pasará mucho tiempo en que algún club necesite unos mangos para poder seguir jugando y le cerrarán las puertas en la cara en la calle Divina Comedia…

— ¿Como se llama aquella canción que estuvo muy de moda hace un par de años atrás?

— Traición a la mexicana.

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