Uruguay debe hacer resurgir la sangre charrúa
Paraguay y Uruguay se enfrentarán esta noche en el estadio Defensores del Chaco de Asunción en un crucial choque que, por otra parte, ya es clásico en la región, aunque en esta oportunidad está en juego nada más ni nada menos parte del boleto que los pondrá (o no), en el próximo torneo Mundial.
Este encuentro muestra a dos selecciones en las cuales afloran tradicionalmente la garra, la fuerza y la rudeza.
Para los charrúas la chance es inmejorable, no por desestimar el poderío de los guaraníes sino porque comenzó ganando en estas eliminatorias y una nueva victoria los pondrá a la cabeza de la tabla.
Para los paraguayos la revancha estará determinada por la eliminación que le infligió Uruguay en los cuartos de final de la Copa América de 1999, donde los guaraníes oficiaron de anfitriones.
Los locales evidentemente tienen todavía grabado en la retina aquella derrota a través de los penales por una juvenil selección celeste dirigida por Víctor Púa.
Sin embargo, para el partido de esta noche, algunos especialistas deportivos admitieron o tal vez aventuraron que es posible esperar expulsiones, debido al tradicional juego brusco que imprimen ambos equipos cuando se enfrentan, lo que no deja de ser cierto.
Por tal sentido, exhortaron a los jugadores guaraníes en Paraguay «a no caer en la picardía y en las provocaciones de sus pares celestes», considerados por ellos como «diestros en ese metier», según opinión de los colegas guaraníes.
La demanda de localidades para el encuentro es mínima, según reportó la encargada de prensa de la empresa privada que administra el espectáculo y además se informa en forma permanente que el partido no será televisado en 150 km a la redonda, en una estrategia destinada a acicatear la compra de entradas, de las 30.000 habilitadas. La más cara de ellas vale casi 50 dólares y la más barata 20. De todas formas, se estima que no se llenará.
Guaraníes recalcan sobre bajas celestes
Uruguay llega a este choque con importantes bajas, las que la prensa guaraní se encarga de recalcar para acicatear a la vez a su selección. En ese sentido mencionan las deserciones por lesión de los defensas Paolo Montero (Juventus, Italia) y Darío Rodríguez (Peñarol), del volante Fabián O’Neill (Cagliari, Italia) y del delantero Diego Alonso (Gimnasia y Esgrima de La Plata, Argentina), los cuatro titulares en el inicio de las eliminatorias, en el que Uruguay venció por 1-0 a Bolivia en el Centenario.
Pasarella a su llegada a tierras asunceñas señaló que esperaba aprovechar la presión que hará pesar el público sobre sus rivales, que vienen de una derrota contundente de 2-0 ante Perú el mes pasado en Lima.
De todos modos y por más que Pasarella no anunció oficialmente el equipo, se inclinaría por Carini; Méndez, Lembo, Ramos y Silva; Coelho, De Los Santos, García y Poyet; Recoba y Silva.
En el campamento guaraní, en contrapartida, sostienen que la presencia de público influirá sobre los visitantes.
La única duda de nuestro compatriota Sergio Markarian, entrenador de los guaraníes, radica en el cuarto hombre de la media cancha y cuenta como primera opción a Luis Monzón, de Olimpia, pero también al cerrista Jorge Campos y en tercer orden al experimentado Gabriel González. La sorpresa que podría dar el estratega es la inclusión de entrada en el ataque de Juan Carlos «Soldadito» Benítez, la última revelación del Olimpia local, que podría hacerlo en lugar del «alemán» Roque Santa Cruz.
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