Policías de particular vigilarán a los violentos en el fútbol juvenil
La inuscitada violencia que se está registrando todos los fines de semana en los partidos de las divisiones juveniles, dentro y fuera de la cancha, ha generado gran preocupación a nivel del Consejo Juvenil que estudia, en coordinación con la Jefatura de Policía, aplicar un celoso aparato de seguridad para erradicar a los incitadores a la violencia.
Entre las medidas que se piensan instrumentar conjuntamente con el Estado Mayor General de la Jefatura de Policía de Montevideo, a cargo del mayor Hugo A. Coelho, es la ubicación de funcionarios policiales, de particular, entre los asistentes, de modo de identificar y retirar a aquellos aficionados que no mantengan un compartamiento correcto e instiguen a la violencia.
Corresponde recordar que tiempo atrás, en reuniones celebradas con el ministro del Interior, Esc. Guillermo Stirling y el jefe de Policía de Montevideo, inspector principal Nelsi Bobadilla, el presidente del Consejo Juvenil, Nelson Spillman, recibió el apoyo pleno de las autoridades para erradicar a la violencia de las canchas del fútbol juvenil.
Sanciones a técnicos y dirigentes
Mientras a nivel externo, se instrumentarán medidas preventivas de seguridad que se coordinarán con el capital Hugo A. Coelho, quien supervisa personalmente todos los fines de semana las canchas, en el ámbito de la AUF se extremarán las sanciones contra los entrenadores, dirigentes y futbolistas, que violen las normas del Código de Penas.
Datos confirmados por LAREPUBLICA permiten adelantar que los ténicos Daniel Bañales y Rafael Perrone, del club Danubio, serán sancionados duramente por el Tribunal Superior Juvenil, por haber sido denunciados por los árbitros por insultos soeces y amenazas de agresión.
Medidas similares recibirán un técnico de las inferiores de Villa Española; un ex consejero del fútbol juvenil vinculado a River Plate y un jugador de El Tanque Sisley que pidió a un árbitro que lo había expulsado, cambiara su identificación para poder ser suplente del primer equipo posteriormente.
El año pasado, en todos los torneos del fútbol juvenil se decretaron más de 1.800 expulsiones, una cifra que por sí sola, habla que la violencia se está instaurando peligrosamente y en la medida que no se le combata en forma frontal, la misma puede terminar fagocitando el semillero del fútbol uruguayo.
De poco sirve que el Consejo Juvenil aporte beneficios (ropa deportiva, asistencia médica, facilidades para estudiar, plan de salud bucal, etc) a las instituciones si éstas no procuran formar futbolistas inspirados en el fair play que preconiza la FIFA.
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