NACIONAL Y DANUBIO TIENEN QUE GUSTAR, SUMAR Y CERRAR HERIDAS

Con la sangre en el ojo

Hacer conjeturas previas a un partido entre tricolores y danubianos puede resultar sumamente peligroso en estas épocas para quien se anime a hacerlo, ya que en los últimos tiempos los choques entre estos rivales han alcanzado ribetes que lo hacen totalmente impredecible.

A la condición de «miniclásico» que se le da a cada cotejo en que el equipo de la franja negra llega al Centenario desde hace algunos años, últimamente se le han sumado antecedentes de características bastante singulares, que no pesan dentro de la cancha pero fomentan la expectativa previa, fundamentalmente entre los hinchas, que buscan «revanchas» para cicatrizar heridas que quedaron abiertas.

El conjunto de la Curva de Maroñas llega urgido de una victoria tras su caída en el debut (Defensor 1 – 0), para mantener intactas las expectativas de defender el título de Campeón del Apertura obtenido el pasado año, que le valió jugar las finales del Uruguayo. En esa instancia justamente, tuvo que enfrentarse a su rival de esta tarde, que le arrebató el título luego de estar en desventaja en los dos partidos. Por ambas razones, para los dirigidos por Daniel Martínez es imperiosa la victoria en esta jornada.

Los tricolores también traen una espina clavada para este partido: es el recuerdo de la histórica goleada (6 – 3) que los franjeados les regalaron en su visita a Jardines en la última fecha del Clasificatorio, dejándolos fuera de la lucha por el título. Aquel domingo de mañana, los tricolores dieron la ventaja de jugar sin los futbolistas seleccionados, ya que Munúa y Lembo jugaron en Estados Unidos por la tarde, mientras que Varela y «El Chengue» Morales observaron el encuentro desde la tribuna, reservados por el entrenador para jugar pocas horas después ante Gremio por la Copa Libertadores.

A poco de empezado el encuentro Danubio ya ganaba por tres goles e iba por más, pues la defensa alba no encontraba como contener a Diego Perrone, en inspiradísima jornada. Reaccionó la visita, pero de poco le valió porque en el complemento los albinegros alcanzaron la media docena de tantos.

Once más tres

De un lado se confía en que Perrone repita su día de gloria, acompañado del talento que aportan Ruben «Pollo» Olivera y Ruben Da Silva, y de la lucha incansable del «Pato» Sosa, baluarte del mediocampo junto al juvenil González. Del otro, las miradas están clavadas en el duraznense Ignacio Laluz, que deslumbró a todos en su debut, al igual que en el camerunés Webo, goleador de la primera jornada, compañero del siempre peligroso Richard «Chengue» Morales.

Pero además de los hombres que comenzarán jugando, ambos entrenadores cuentan con recambios importantes en caso de ser necesarios, futbolistas con condiciones para ser titulares en cualquier equipo; en el banco danubiano, se sentarán seguramente entre otros Darwin Quintana, Cristian Callejas, Fernando Cañarte y «El Pampeano» Claudio Biaggio, con chance de volver a ser el artillero de años atrás, cuando eran comunes sus conquistas cada vez que llegaba al Estadio. Entre los relevos que dispondrá Carreño, sobresalen las figuras de los refuerzos Santiago Silva y Fernando Machado, además de la presencia de Horacio Peralta.

Por todo lo expresado, el partido promete ser de los más emotivos del certamen, fundamentalmente porque ambos precisan sumar para sí las tres unidades en juego; si es posible, además, Martínez y Carreño intentarán que sus equipos jueguen bien, como le gusta a ambos y a sus parcialidades.

Son varios motivos, como para afirmar que los dos juegan «con la sangre en el ojo.» *

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