Nelson Acosta arregló con Cobreloa
SANTIAGO DE CHILE, (ANSA)
«¿Cómo me va a ir mal, si siempre me ha ido bien?«, pregunta desafiante desde un titular de prensa Nelson Acosta, el uruguayo que llevó a la selección de Chile a los octavos de final del Mundial de Francia 1998.
Acosta, que tras aquel Mundial sufrió numerosas derrotas y fue despedido de la selección, fue contratado para dirigir a Cobreloa, un club sin problemas económicos (sus socios pertenecen al yacimiento de cobre de Chuquicamata) que tiene su sede en la ciudad de Calama, a 1.064 kilómetros al norte de Santiago y a 2.600 metros sobre el nivel del mar.
Allí residirá Acosta, ex jugador de Peñarol de Montevideo y de diversos clubes chilenos, en medio del desierto, con altas temperaturas de día y gélidas de noche, lejos de su esposa, sus nietos y el campo que tiene en San Vicente de Tagua Tagua, a 146 kilómetros al sur de esta capital.
En ese lugar pasó sus 16 meses alejado del fútbol siempre quejándose de su alejamiento de la selección «porque los medios de comunicación me mataron y ahora, con más errores notorios, se ha criticado sólo la mitad», asegura.
Acosta está ahora en Cobreloa, un club que está desesperado por un título de campeón y después de seis años de no dirigir a un club chileno, desde que dejó Unión Española para irse a la selección.
Las expectativas son muy grandes, aunque no tiene la presión de ser el estratega nacional «un puesto que sólo está debajo del de presidente de la República», acota, pero reconoce «si las cosas no van bien, tendré problemas».
«Pero yo trataré de ganar», confesó. Yo tengo como experiencia haber entrenado desde 1984 y sólo lo hice en tres equipos: Fernández Vial (cuatro años), O’Higgins (otros cuatro) y en Unión Española» (cinco años).
Su misión es llevar a Cobreloa a la Copa Libertadores del próximo año, «una cosa que es posible con un equipo que tenga entrega y disposición para el juego, y que en Calama se haga respetar y que marque una diferencia», precisó. *
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