Mundo auriverde
ROMA, (ANSA)
Miles de brasileños se unieron ayer en un sólo festejo, que se extendió desde el Malecón de La Habana hasta Washington y pasó por la tradicional piazza Navona de Roma y el Obelisco en Buenos Aires.
El carnaval estalló apenas el árbitro italiano Pierluigi Collina pitó el final que decretó la victoria de Brasil por 2-0 ante Alemania y se extendió también a otras ciudades italianas, a las calles de París y fue adoptado como propio por aficionados panameños en ese país.
En Buenos Aires, «territorio enemigo», cientos de brasileños celebraron nada menos que en el Obelisco, tradicional epicentro de los festejos argentinos, pero que esta vez tuvieron color verdeamarillo, mientras que el embajador José Botafogo Goncalves salió con la camiseta de su selección a festejar frente a la sede diplomática, junto con sus compatriotas.
Cuba se sumó a los festejos
Los principales hoteles de La Habana transmitieron en vivo la final de la Copa del Mundo, al término de la cual cientos de brasileños «coparon» el tradicional Malecón, ante la indiferencia de los ciudadanos cubanos, más afectos al béisbol que al fútbol.
Con idéntica preferencia, en lo deportivo, los habitantes de Washington acompañaron los festejos de decenas de brasileños haciendo sonar las bocinas de sus vehículos en las calles de una capital muy custodiada, frente a eventuales atentados por la proximidad del día de la Independencia estadounidense.
La policía controló de cerca a los fanáticos, pero no intervino. Distinta fue la suerte de una veintena de brasileños en la ciudad boliviana de Cochabamba, donde permanecieron arrestados por algunas horas tras violar la prohibición que rige para el consumo de bebidas alcohólicas en la vía pública, en virtud de las elecciones nacionales, cuyo comienzo se demoró a raíz del partido.
Italia de «batucada»
También en Italia se festejó el pentacampeonato: unos 2.000 brasileños se reunieron en la tradicional piazza Navona de Roma, donde los vencedores festejaron sin incidentes a pesar de la presencia de un importante número de alemanes.
Muchos italianos se unieron también al carnaval, que tuvo como epicentro la embajada brasileña en Roma, frente a la cual fue montada una pantalla gigante.
También Turín se sumó a los festejos y sus calles se vistieron de verde-amarillo por algunas horas, aguardando la batucada que anunciaba para la tarde la numerosa comunidad brasileña que vive en esta ciudad. En Milán, el corazón de los festejos fue la plaza del Duomo. Una cerrada ovación, en tanto, acompañó las imágenes en pantalla gigantes de la salida de la cancha de Ronaldo, autor de los dos goles y todo un ídolo en esta ciudad, en especial para los simpatizantes de Inter.
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