VISTO Y OIDO EN EL CENTENARIO: En el Centenario

Insultos y silbidos para Larrionda, Carrasco y Romay

La hinchada de Nacional ayer no perdonó a nadie. Además de gritar los cinco goles de su equipo, dedicó sus energías a silbar e insultar a Jorge Larrionda, Juan Ramón Carrasco y Leonardo Romay. ¿Por qué a Larrionda? Por aquel penal (mano de Darío Rodríguez) que no sancionó en el clásico del 7 de octubre por la Copa Mercosur. Al perder Nacional ese encuentro, quedó eliminado y se perdió los 400 mil dólares que la organización entregaba a cada equipo por pasar la primera fase.

¿Por qué insultaron y silbaron a Carrasco? Por aquel gol que convirtió ante Defensor, y que posibilitó que Peñarol mantuviera chance de alcanzar el Campeonato Uruguayo de 1997.

¿Por qué insultaron y silbaron a Romay? Vaya uno a saber.

La primera silbatina fue cuando salió la terna al campo de juego. Por primera vez después de seis meses, Larrionda le arbitraba a Nacional. La hinchada no olvida y silba.

La segunda silbatina fue para JR, cuando Rocha salió al campo.

En tribuna Olímpica había un cartel que decía: «JR = quinqueño», así escrito con «ñ». También colocaron banderas en defensa del duraznense como una que rezaba: «Carrasco por siempre en el corazón de los tricolores».

Juan Ramón fue capitán del equipo por primera vez en lo que va del torneo. Luego de saludarse con Alvez y Lembo se acercó para el sorteo previo y saludó con un beso a Ruben Sosa.

«Carrasco, hijo de p…» cantaron desde la Amsterdam, estrofas que volvieron a escucharse cuando a los 22 minutos Juan Ramón del Yi vacunó de tiro libre.

Como expresara a LA REPUBLICA en nota publicada en el día de ayer, «si hago un gol no lo grito», dijo Carrasco, y no lo gritó.

Veinte minutos antes había ejecutado otro tiro libre que atajó Romay dando rebote. En el segundo tiempo volvió a probar y tapó el arquero albo.

A los 13 minutos Ruben Sosa dejó el campo, ovacionado, pero alteró su camino rumbo al túnel para darle un beso a su amigo Juan Ramón, quien paternalmente le palmeó la cabeza, felicitándolo por su actuación.

Al final la hinchada se olvidó de Larrionda, pero no de Carrasco. Cuando a los 35′ fue a ejecutar un corner en la esquina Amsterdam-América, hubo otra fuerte silbatina, y cinco minutos después la Amsterdam cantó «porompompom, porompompom, para Carrasco, jubilación».

Tras el pitazo final, Juan Ramón discutió un poco con Larrionda, le mostró la barriga, donde Jorgeao había dejado una huella en una fuerte infracción, hasta que al final se fue tranquilo rumbo al túnel.

En su trayecto fue interceptado por Romay, quien le pidió la camiseta como recuerdo.

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