Curiosidades mundialistas
– A partir de la repesca clasificatoria para el Mundial 2002 ante Ucrania, los periodistas del diario más leído de Alemania, Bild, esconden una moneda de un Pfennig en el césped de los estadios donde juega la selección dirigida por Ruud Voeller, para atraer la buena suerte. El lunes casi falla el «rito de sepultura» de la moneda-talismán. Un policía surcoreano, muy sorprendido, encontró a uno de los periodistas de Bild cerca del banderín del córner en el momento en que escondía la moneda y se la reclamó. Pero, picardía germana mediante, y con el amuleto en su lugar bajo tierra, el periodista le entregó una moneda de 10 won (menos de un centavo de dólar).
– La FIFA tomó muy seriamente las críticas realizadas en Estados Unidos sobre los peligros del «soccer» para la cabeza de los jugadores. Y, las mismas no se refieren únicamente a los choques entre rivales, sino también en las consecuencias para el cerebro de andar cabeceando balones. Un laboratorio canadiense, en Ottawa, está realizando experiencias para medir los impactos siguiendo el modelo que se utiliza para los automóviles. O sea, el auto es la pelota y el muro representa la cabeza del jugador.
– La Comisión antidopaje de la FIFA está preocupada por la posible utilización por parte de los jugadores de lo que se denomina vulgarmente drogas autorizadas. Sobre todo en las últimas instancias del Mundial, cuando se siente más el cansancio. Estas «drogas» son las vitaminas, minerales y medicamentos antinflamatorios.
– Es prácticamente imposible encontrar en Seúl la camiseta original de la selección surcoreana de fútbol. Están agotadas. Pero, no hay que desesperar. Después de todo, a los asiáticos del Extremo Oriente siempre se les atribuyó un gran talento para copiar lo que sea al detalle. Salvo que no es de la marca Nike, que equipa a la selección surcoreana, se puede comprar una copia exacta más barata y con el correspondiente certificado de autenticidad.
– La ausencia de un equipo europeo en una final de la Copa del Mundo ocurrió dos veces en toda su historia. En 1930 y 1950. En la primera jugaron Uruguay y Argentina y ganó el anfitrión (4-2), en la segunda fueron Brasil y Uruguay (1-2) y en este caso el dueño de casa se quedó sin carnaval. Justamente, las dos en las cuales los «celestes» se quedaron con el título.
– El gol de oro del turco Ilhan Mansiz, en cuartos de final ante Senegal, fue el más rápido de la historia del Mundial en los «alargues», dado que se produjo en el minuto 94 del partido. Curiosamente, el récord anterior lo detentaba hasta ese momento el senegalés Henri Camara, que en octavos de final «ejecutó» a Suecia en el minuto 104.
– El técnico italiano Cesare Maldini ganó 480.000 dólares durante los seis meses que dirigió a la selección de fútbol de Paraguay, hasta su eliminación del Mundial 2002. Así lo revela el contrato que la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF) debió entregar a los fiscales Alejandro Nissen y Andrés Casati, que investigan una supuesta evasión impositiva en el acuerdo. A pesar de no hacer una muy buena campaña en el Mundial, parece que desde el punto de vista económico le fue mucho mejor.
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