Una vez más, Brasil y Alemania no se encontrarían hasta la final
POR JULIO CIFUENTES
Como ha pasado a lo largo de la historia en las anteriores ediciones de los campeonatos mundiales, en el presente torneo –que se desarrolla por primera vez en suelo asiático– tampoco veremos el esperado choque entre dos de las mayores potencias futbolísticas del planeta, a menos que ambas clasifiquen conjuntamente para la final del torneo.
Al ser sorteada la fase inicial por norteños y germanos como ganadores de sus respectivos grupos, el cuadro de desarrollo de la competencia marca que Alemania y Brasil no se encontrarán antes de llegar al último partido de fútbol, situación que curiosamente se ha repetido a lo largo de la historia de las Copas del Mundo.
Curiosamente, teniendo en cuenta fundamentalmente que ambos equipos son de los que mayor cantidad de torneos han disputado (Brasil jugó en todos y Alemania faltó solamente a los eventos de 1930 y 1950), y además en la mayoría de ellos han llegado hasta instancias decisivas, nunca se han enfrentado durante las dieciséis ediciones anteriores. Varias veces se ha especulado por parte de algunos con aquel famoso tema de las bolillas «frías» en los sorteos mundialistas, asegurando que las autoridades de FIFA se han empeñado en facilitarles el camino a ambas selecciones hasta las instancias decisivas, precisamente evitando que tuvieran que enfrentarse con escuadras «poderosas» (catalogadas como favoritas) tempranamente.
Y en el 2002, también
«Que siempre ha habido chorros, Maquiavelos y estafados …» asegura el tango «Cambalache», que en otra estrofa ubica todos estos hechos «en el 506, y en el 2000 también». Por ello no extraña que en este primer Mundial del siglo XXI vuelvan a aparecer las sospechas, ambientadas en las «facilidades» de las que disfrutó Brasil en la serie C, jugando ante los débiles Costa Rica y China, con la única oposición «de riesgo» del equipo turco.
Pero las suspicacias en torno al camino «allanado» para los norteños no terminan acá, ya que en los octavos de final les tocó en suerte medirse ante Bélgica, y recién en la siguiente fase podría cruzarse frente a uno de los «monstruos», Inglaterra (en caso de que los británicos superen a Dinamarca).
Incluso, de seguir en carrera, en semifinales nuestros vecinos del norte disputarían el pasaje a la final con la Selección que avance entre Suecia, Senegal, Japón y Turquía. Mayores comentarios serían redundantes. Los alemanes, por su parte tuvieron la «ventaja» de tener en su grupo a Arabia Saudita, sin lugar a dudas el conjunto más débil de la competencia. Totalmente diferente fue la realidad que les tocó vivir a los otros dos grandes candidatos, Francia y Argentina, que ya están en casa tras haber quedado eliminados en los grupos «de la muerte».
Demasiadas casualidades.
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