Para Uruguay es regla
Por encima de que la regla parece cumplirse en los últimos dos torneos, para la selección celeste aparece como una norma inflexible, ya que en las dos ocasiones en que Uruguay cayó derrotado en su primer cotejo no logró avanzar a la siguiente ronda de la Copa.
De las tres oportunidades en que nuestra selección jugó solamente la fase inicial del Mundial, en un par de oportunidades no pudimos levantarnos de nuestro mal comienzo.
En 1974, en el certamen jugado en Alemania, nuestros compatriotas cayeron sin levante ante «la naranja mecánica» holandesa por dos goles a cero, luego empataron a uno con Bulgaria y volvieron a caer ante Suecia, esta vez tres a cero, despidiéndose prestamente de tierras germanas; en el torneo en curso, cedimos el primer encuentro frente a Dinamarca (2 – 1), y luego no nos alcanzó con los empates ante Francia y Senegal para avanzar a la siguiente fase.
En los restantes campeonatos en los que estuvo la camiseta celeste presente, siempre se sorteó con éxito el encuentro de apertura; vale recordar que durante los campeonatos de 1930, 1950 y 1954 Uruguay mantuvo su invicto mundialista hasta la semifinal de este último torneo, en la que cayó ante Hungría 4 – 2.
En sus otros estrenos, la selección oriental venció 2 – 1 a Colombia (1962), empató a 0 ante los ingleses en su propia casa (1966), y derrotó 2 – 0 a Israel (1970), ocasiones en las que siempre avanzó a las siguientes fases.
Más recientemente, en sus dos últimas actuaciones, también había sobrepasado el obstáculo de la serie clasificatoria (en ambas ocasiones como uno de los mejores terceros), y en las dos oportunidades había debutado con empate: 1 – 1 ante Alemania (1986) y 0 – 0 con España (1990).
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