EL LIBRO DEL PICAFLOR

–Picaflor, ¿qué repercusiones hubo en la Asociación con el regreso de la selección?

–Espectacular.

–¿Muchas voces en contra?

–¿Usted dónde vive?

–¿Nadie dijo nada?

–¡Ta´loco usted! La selección llegó bajo aplausos y discursos compteanos. Todo fue positivo, no hubo problemas de ningún tipo, los periodistas inventaron todo. El protocolo funcionó a las mil maravillas. Cuando una periodista le preguntó a Púa por la salida nocturna de los jugadores en Washington D.C., salieron a protegerlos los dirigentes que fueron de delegados y desmintieron categóricamente todo los actos de indisciplina que llegaron a Montevideo. Señores, no ha pasado nada. Los muchachos fueron un ejemplo a tal punto que ahora se realizarán gestiones para candidatearlos al Premio Nobel de la Paz.

–Pero ¿y las fotos que fueron publicadas y mostraban a los jugadores chupando cerveza en el Barrio Latino?

–Señores, no ha pasado nada. El comportamiento de los jugadores fue sacerdotal. ¿Las fotos que publicó El Observador? Seguramente las inventaron los colegas del diario. Debían ser fotos de otra selección porque los chicos de Púa y Gesto fueron un ejemplo de profesionalismo. Cuando salió Darío Silva de la cancha ante Francia y no saludó a su amigo Federico Magallanes o cuando el Chino Recoba, porfiadamente, no le pasaba la pelota al Loco Abreu –¡rompía los ojos!– es una interpretación capciosa de los malos uruguayos que no quieren a la selección nacional. «Son los contras de siempre; los amarillistas», los que inventan estas cosas.

–¿Quién fue el caradura que desmintió que los jugadores se fueron de joda el domingo 12 de mayo en Washington D.C?

–La pregunta se la hizo una colega a Púa pero la sacó al out-ball. Cuando los dirigentes tomaron la palabra, se fueron por las ramas y la pregunta concreta de la presencia –documentada– de los jugadores de la selección en el Barrio Latino, quedó pendiente. A pesar de que alguno de los dirigentes dijo en un momento «of the record» que había jugadores que ni lo saludaban en la concentración, cuando llegó a Carrasco habló loas de ellos. Ah, el técnico desmintió terminantemente que Daniel Fonseca se hubiera dado la baja de la selección: «A Fonseca lo saqué yo del plantel», afirmó el ex técnico celeste.

Pero usted publicó en esta misma página que Fonseca se había autoexcluido, ¿no?

–Es cierto. El Picaflor publicó esa versión de los hechos que es coincidente con la que manifestó el colega Julio Ríos en su programa «Las Voces del Fútbol», por CX 30. Qué casualidad que fuentes distintas dijeron lo mismo a dos periodistas, ¿no? Usted espere que pase el tiempo que se va a saber toda la verdad de lo que pasó realmente en la intimidad de la selección antes y durante el Mundial.

Siempre pasa lo mismo. Cuando el Mundial de México 1986, no había pasado nada. Hace pocos días, Antonio Alzamendi, integrante del plantel, dijo que había estado a punto de renunciar a la selección cuando ésta estaba aclimatándose en Bogotá (Colombia) porque el técnico no hacía nada. Después de 16 años, un futbolista cantó la justa. Idéntica actitud asumieron los «repatriados» de la selección de 1974 (Alemania) … Cuando la conciencia les empieza a pesar, ahí abren la boca y cantan todo.

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