El libro del Picaflor
—Picaflor, ¿qué información procesó para hoy?
–La historia de hoy llegó a manos del Troquílido por un par de asociados de Defensor Sporting que, indignados por una situación que les ha tocado vivir en la institución, buscaron apoyo con el propósito de modificar una resolución de la directiva violeta –de la Comisión de Obras– porque dicen que sus voces no han sido escuchadas.
—¿En Defensor Sporting no escuchan a los socios?… No lo puedo creer.
–La historia comenzó a gestarse hace un tiempo, cuando llegó una propuesta al club para incorporarle una academia de boxeo (American Boxing) a las actividades deportivas. Para ello se acercaron a la sede de 21 de Setiembre, hablaron con el vicepresidente, Daniel Acevedo, y empezó a rodar con mucha fuerza la idea. El primer obstáculo que surgió fue dónde podía funcionar el gimnasio de boxeo sin afectar otros sectores neurálgicos del club. Allí surgió la idea de aprovechar el espacio de la cancha de frontón para hacer un gimnasio para los amantes del deporte de los puños.
—¿Y?
–Y aquí empezó el problema. Un grupo de unos 20 asociados que van al club con el único propósito de practicar su deporte favorito –frontón– se encontraron un día con la novedad de que la cancha iba a desaparecer para darle lugar al gimnasio de boxeo. La noticia les cayó como un balde de agua fría por dos motivos: por el contenido de la misma y por la forma en que el vicepresidente, Daniel Acevedo, amante del boxeo, se dirigió a ellos cuando fueron a pedirle explicaciones.
—Siga, siga.
–Uno de los socios le preguntó a Acevedo a quién de los socios de Defensor Sporting les interesaba el boxeo y él respondió: «A mí me interesa… ¿Y qué pasa?». A partir de ese momento, comenzó la guerra. Como el predio donde está ubicada la sede y el Franzini son espacios municipales, los socios empezaron a jugar el partido en la Intendencia de Montevideo. Esto trajo aparejado que las autoridades de la comuna, que se hicieron presentes en el lugar, determinaran que por ahora no pueden alterar nada de la sede. ¿Consecuencias? Le pusieron freno de mano a la iniciativa de anexar al American Boxing –por ahora–, lo que llevó a un enfrentamiento pesado con el vicepresidente Daniel Acevedo… Los socios que se comunicaron con El Picaflor le aseguraron que detrás de American Boxing (o delante) está un íntimo amigo de Paco Casal, amigo de también de Daniel Acevedo, y se oponen en forma terminante a que se construya el gimnasio.
—En todos lados se cuecen habas.
–Pero lo más lindo del caso viene ahora… Como represalia a las gestiones realizadas por los socios en la Intendencia, el vicepresidente Acevedo ordenó romper baldosas de la cancha de frontón de modo de obstaculizar la práctica del deporte. Los socios, indignados, golpearon la puerta del intendente Arana, que prometió ir personalmente para inspeccionar el lugar y resolver en consecuencia. Parece que por tratarse de un sitio histórico (forma parte del Parque Rodó) el entorno debe protegerse y la Intendencia no autorizaría la construcción (vidriada) del gimnasio de boxeo… Uno de los socios que se «pelearon» con Acevedo fue al club a solicitar disculpas. Otros están furiosos y amenazaron con borrarse del registro social si les clausuran la cancha de frontrón… Los dirigentes de Defensor Sporting sostienen que por 20 personas el club no puede cerrarle las puertas a 200 o 250 nuevos socios que el boxeo arrimaría a la institución..
—¿Quién ganará: el frontón o el boxeo?
–El intendente Mariano Arana dictará el veredicto final.
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