Lo que quedó de Uruguay – Francia

Presidentes saludaron a jugadores – Luego de que los equipos de Francia y Uruguay ingresaron al campo de juego para disputar el partido, el presidente de la Federación Francesa de Fútbol, Claude Simonet; de Uruguay, Eugenio Figueredo; y de la FIFA, João Avelange, saludaron a los 25 protagonistas, jugadores y árbitros.

 

Reiterativo pero vale – Como lo hace normalmente la mayoría de las selecciones con la salvedad de Uruguay, cuando Francia ingresó al campo para realizar el calentamiento, en primera instancia todos los jugadores en bloque concurrieron a saludar a los hinchas de su país que llegaron hasta aquí. Finalizado el encuentro reiteraron el procedimiento.

 

Luciérnagas – En todos los encuentros –y el otro día no fue la excepción–, cuando el árbitro dio las indicaciones para el comienzo del encuentro, desde todas las tribunas llamaron la atención los miles de flashes de cámaras fotográficas de los aficionados que intentaban registrar el momento histórico y el recuerdo para el resto de sus vidas. El estadio en ese momento parecía invadido por miles de luciérnagas que se instalaban en las tribunas.

 

Cambio de camisetas – Antes de comenzar el partido, el capitán, Paolo Montero, se confundió en un abrazo con Zinedine Zidane que se encontraba en el banco de suplentes. También es tradicional el intercambio de camisetas que los jugadores llevan como recuerdo de su participación en el mundial y esto se estila al finalizar el encuentro. Pero Treseguet rompió la norma y le solicitó la casaca a Montero cuando caminaban hacia los vestuarios cuando finalizó el primer tiempo.

 

El «Chengue» tiene bandera – La hinchada de Uruguay pocas veces pudo hacer sentir su aliento ya que los franceses eran miles mientras que uruguayos apenas cientos y además los coreanos al rato de comenzar el encuentro se pusieron del lado de la selección gala, llegando incluso a silbar a los celestes en varios tramos del partido. Algo que parece norma en varios lugares del mundo, quizás sea por los títulos logrados en la historia que lleva a esa actitud.

Pero dentro de la cantidad de banderas que vienen de clubes uruguayos, hay una que se destaca sobre las otras, es celeste y tiene una leyenda que reza el nombre de Richard Morales. Sin duda una motivación para el jugador de Nacional.

 

La pantalla «buchona» – Todos los estadios cuentan con pantalla gigante y hay algunos que incluso tienen dos, una detrás de cada arco, como es el caso del que se encuentra en Busan. La imagen es perfecta en su nitidez y se repiten las jugadas. Esto llevó a que en un par de caídas de Darío Silva, que incluso quedó en el piso lesionado y debieron tirar la pelota fuera, la pantalla demostró que el francés no lo había tocado, lo que despertó la silbatina generalizada de todo el estadio. En el resto del partido en que el olimareño continuó en el campo, cada vez que tuvo contacto con el balón fue abucheado y silbado.

 

La celeste y la de Lavalleja – Cuando finalizó el encuentro con Francia, Sebastián Abreu intercambió camisetas con un francés.

Debajo el «Seba» tenía otra que él mandó hacer y es conocido por todos que la usa desde hace mucho tiempo, que es mitad celeste como la de Uruguay y la otra con los colores de la selección de Lavalleja. Es para el homenaje del minuano a su tierra natal.

 

Ahora hay más entusiasmo – Luego de la victoria de Corea sobre Polonia, la fiebre mundialista va en aumento y se comienza a ver por las calles un poco más de interés por el mundial.

Si bien los jóvenes siempre fueron los más entusiastas, son los únicos que visten su casaca roja por las calles, pero es muy difícil verlos todos los días, sino sólo cuando juega su selección.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje