Victoria obligada
SAITAMA, JAPON (ANSA)
Arabia Saudita se medirá mañana con Camerún, al amparo de una calma aparente, luego de que las autoridades del país asiático anuncian que no habrá despidos intempestivos por la apabullante derrota frente a Alemania.
Los asiáticos intentarán borrar con un triunfo la frustrante actuación del debut, en la que fueron víctimas de un humillante 8-0, una de las goleadas más abultadas en la historia de las Copas del Mundo.
Camerún, en tanto, intentará sacar partido de la situación de su rival y bregará por la victoria para asegurarse un lugar en la segunda ronda, ya que el último partido de la etapa deberá jugarlo ante Alemania.
El técnico saudita Nassar Al Johar recibió del gobierno de Riad la seguridad de que no correrá el mismo fin que sufrió en el Mundial 98 el brasileño Carlos Alberto Parreira, quien fue defenestrado después de la segunda derrota consecutiva en aquel torneo.
Quien tranquilizó personalmente a Al Johar, con un llamado telefónico, fue el príncipe Abdullah, jefe del gobierno de Arabia Saudita, quien lo instó a «seguir trabajando con serenidad» con vistas al decisivo partido.
Por su parte, el técnico alemán Winfried Schaefer, quien dirige a Camerún, se mostró confiado en poder derrotar a Arabia Saudita.
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