"Siempre llevo conmigo el recuerdo de mi país y Nacional"
Pasan colegas uruguayos y lo saludan, siempre responde, aun cuando la relación es de muchos años, incluso lo hace con un abrazo y un beso en la mejilla.
Se da vuelta me mira y dice: «¿En qué estábamos?».
Me hace reír, no cambia más por suerte. El dinero y la fama están a su alrededor pero parece como que no se da cuenta.
–¿Estás disfrutando jugar el Mundial?
–Sí. Esto es lo máximo y lo vivo con pasión. Recuerdo que cuando era pibe en Minas me planteaba si esto sería posible y ahora que estoy acá estoy contento, es lo máximo que me pasó.
–Años estuviste con la celeste y la de Lavalleja abajo diciendo que querías estar en la Selección. Ahora se dio.
–Sí. Te repito, esto lo soñé y quiero disfrutarlo y espero que sea con triunfos, así podría darle una alegría a nuestra gente.
–¿Qué sentiste cuando en los boliches, los barrios, las oficinas en todos lados, el pueblo, quería que te citaran a la Selección y finalmente te convocaron?
–Bueno, yo no sé cuáles fueron las razones por las que me citaron y no pregunto tampoco, pero en cuanto a la gente, claro que me llena de orgullo, también si en Minas no hinchan por mí (risas).
No, en serio, me halaga, es fantástico. Tengo un gran cariño por la gente del país, por Nacional, por todos y para mí es un orgullo defender la selección.
–¿Le ganamos a Francia?
–Vamos a ver, creo que sí, nosotros realizaremos todo lo posible para que así sea.
–Mal acostumbraste a la gente convirtiendo goles en todos los partidos y se quedaron esperando.
–Y bueno, a veces las rachas se cortan y parece que es lo que me pasó a mí, espero que sea sólo por un partido y que vuelva con fuerza frente a Francia. Voy a poner toda mi energía en ello.
Lo despedimos y le deseamos suerte. Con Aquiles, el fotógrafo, comenzamos a caminar por la calle interna del complejo rumbo a la puerta, son unos 500 metros y se viene la noche. Voy repasando la nota mentalmente y me doy cuenta de que me sonrió. Le comento a mi compañero: ¿Es tan difícil ser jugador de fútbol sin perder la perspectiva de la vida y ser auténtico, sin tomar poses fingidas que no reflejan tu verdadera personalidad?
Aquiles se encoge de hombros y no responde. Y bueno, lástima que locos hay pocos, todos estamos cuerdos.
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