EL LIBRO DEL PICAFLOR
–Picaflor, ¿qué me cuenta de la Selección Nacional?
—La mano viene torcidísima. Un hecho inédito en la historia de los campeonatos mundiales de fútbol; un equipo sin debutar estaba casi eliminado del magno evento y después del primer partido, prácticamente, tiene el certificado de defunción firmado.
–Usted es un amargado del diablo, hombre, no sea tan pesimista.
–¿Usted no miró las primeras jornadas del Mundial? No se dio cuenta de que el peor equipo, táctica y técnicamente fue Uruguay. Hay que sacarle la careta a unos cuantos mentirosos que le quieren vender espejitos de colores a la gente. Para jugar un Mundial usted necesita a un grupo de profesionales auténticos, mentalizados, ubicados, responsables, comprometidos hasta el tuétano y Uruguay no los tiene.
–¿Desayunó con vinagre?
–¡Por favor!… Mire, El Picaflor estuvo hablando con un dirigente muy prestigioso del fútbol uruguayo que está en Montevideo que le contó cosas de la interna de la Selección –ocurridas antes del debut– que reflejan el caos que reina en la interna del grupo. Como ocurrió en el Mundial de 1990, los jugadores hacen lo que se les antoja dentro de la concentración, ignoran completamente a algunos dirigentes, no los respetan –aquellos que no son del clan Casal–, tienen actitudes de desplante y mala educación que, al regreso, deberían ser denunciadas para cortar de raíz con estos actos.
–¡Cómo!
–Como acaba de leerlo… Un dirigente que está con la delegación se ha comunicado varias veces con Montevideo y comentó que le ha sido muy difícil la integración al grupo porque los jugadores lo ignoran por completo. A lo sumo, intercambia algún «buenos días, buenas tardes, buenas noches» con los futbolistas. Algunos le responden, otros se hacen los distraídos y siguen en su mundo…
–Lo que pasa es que están superconcentrados con la responabiliad del Mundial.
–¡Por favor! Si estuvieran concentrados con el Mundial, no se hubieran ido de joda en Washington DC después de la derrota humillante contra Estados Unidos. Los otros días contra Dinamarca quedó bien en claro que el trasnoche por el Barrio Latino no tiene pies ni cabeza… Hubo jugadores contra Dinamarca que a los 50 minutos de juego estaban acalambrados, no levantaban las patas. ¿A usted le parece que si fueran profesionales de verdad los jugadores no hubieran rechazado el trasnoche en plena gira mundialista? Pero acá hay responsables que, llegado el momento, van a tener que responder, poner la cara y explicarle a la gente todo el quilombo que ha rodeado a esta Selección.
–¿Y qué me dice de Paco Casal dentro del campo de juego, en el banco de suplentes, al lado de Púa?
–La fotografía de nuestro compañero Aquiles Milans es indesmentible.
Lo de Casal en el banco de suplentes no tiene explicación deportiva, salvo si no fuera lo que realmente es.
–¿Qué?
–El dueño absoluto de la Selección Nacional.
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