ANTES DE LA PARTIDA HABLO CON ALVARO RECOBA

Casal se fue muy indignado

Finalizado el partido del sábado próximo pasado y en horas de la noche, en el restaurante del hotel cinco estrellas donde se alojó la Selección, en la ciudad de Busan, cercana a Pulsan, donde se disputó el partido, se fueron sentando en torno a una mesa en forma casual el cuerpo técnico, Eugenio Figueredo, Juan Damiani y Francisco Casal.

Si bien no fue una reunión convocada, se dio el ámbito para que los principales de la delegación uruguaya conversaran informalmente sobre el magro resultado conseguido horas atrás. En esa mesa, Víctor Púa y Jorge Da Silva dieron su punto de vista sobre la derrota e intercambiaron opiniones con los antes mencionados.

De allí no surgió ninguna resolución en el tema de los celestes, pero sí todos coincidieron en que Dinamarca era una selección «ganable» y que la suerte pudo ser otra de no mediar las propias limitaciones que tuvieron en el campo de juego los jugadores. Si bien no trascendió y ninguno se lo manifestó al técnico, sabemos de fuentes muy confiables que de parte de uno de los participantes existiría cierto malestar por la demora en los cambios que realizó el técnico. La cena finalizó normalmente y por allí quedo el tema, más allá de que con la «sangre caliente», apenas a horas de finalizado el encuentro, ninguno estaba conforme con la situación vivida.

Casal a solas con el «Chino»

En el mismo ámbito, poco a poco comenzaron a llegar los jugadores para también cenar antes de marchar a sus dormitorios y fue el momento en que Francisco Casal aprovechó para llamar a Alvaro Recoba hacia un rincón y entablar una conversación mano a mano con el jugador, como estila el empresario y de forma frontal.

Por los gestos y cara de Casal, se pareció más una reprimenda que una simple conversación y le manifestó su malestar con la actitud negativa que presentó el equipo en el campo.

Además le solicitó, como jugador referente dentro del grupo, la misma responsabilidad para el resto de los jugadores que estuvieron en el campo.

Finalizada la misma, Casal pasó su mano por la cabellera del jugador y éste prosiguió su camino hacia donde se encontraba el resto de sus compañeros que ya disfrutaban de la cena. Debido a compromisos de negocios en Europa, ayer partió Francisco Casal en las primeras horas de la mañana y con seguridad no retorne al Mundial, salvo que Uruguay clasifique a la siguiente fase de la Copa.

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