Paraguay: un clima preocupante

La violencia está instalada en la sociedad. Pero en la sociedad del mundo. Por ende está en el fútbol. No pasa una semana en la que no se reciban noticias de aquí o de allá que causan dolor y estupor.

Para colmo el violento flujo de dinero que la televisión ha volcado en el fútbol abre los caminos para que sucedan cosas que uno pensaba a esta altura debían estar erradicadas. Muy en particular cuando de competencias internacionales se habla.

La semana pasada San Lorenzo quedó eliminado en Paraguay al perder con Cerro Porteño. El hecho podría ser anecdótico si al retorno de la delegación en un vuelo charter de la madrugada del jueves para el viernes, el técnico Oscar Ruggeri no hubiera declarado «en Paraguay siguen jugando la Libertadores como hace 15 o 20 años».

Declaraciones que fueron ratificadas el viernes en Montevideo, cuando, en horas de la tarde, por motivos particulares recaló en un hotel céntrico Fernando Miele, el presidente del equipo argentino.

Miele comentó en rueda de amigos: «No sé qué informará el veedor del partido, que era uruguayo, pero hubo momentos que las pasamos feas. Antes, durante y después del partido, tuvimos problemas. Intentaron presionarnos por todos lados. Hubo cosas realmente feas, como la de tirar hielo que estaba en bolsas con sal para conservarlo hacia el Palco donde estábamos nosotros».

El sábado ya la Confederación estaba interiorizada de todo lo sucedido y según mis informes el Estadio de Cerro Porteño sería clausurado. Es más, una alta fuente de la Confederación me informó que «seguramente en ese Estadio no se jueguen más partidos por la Libertadores».

Hay que tener en cuenta que Cerro Porteño se clasificó para la siguiente fase de la Copa y, por lo tanto, no podría jugar en su estadio.

Pero, con este tema de Paraguay, lo que más me preocupa es que el 24 de abril, Uruguay estará jugando su partido por las eliminatorias y si hay este clima en la Libertadores ni hablar de lo que puede ser a nivel mundial. Está claro que la Asociación debe tomar debidos recaudos al respecto. Si a todos los problemas deportivos normales que puede tener nuestra Selección, todavía se le agrega un clima anormal, las complicaciones pueden ir mucho más allá de lo previsto. Para empezar quizás habría que ir pensando en un vuelo charter que lleve la delegación apenas 24 horas antes del partido y, por supuesto, prever todas las medidas de seguridad que garanticen la integridad física de los integrantes de la delegación antes, durante y después de un partido, seguramente muy difícil y con puntos de oro en juego.

Tratemos de eliminar todas las sorpresas y actuemos con la celeridad y seriedad que el caso requiere, y esperemos que se comprenda que esto es sólo un partido de fútbol y no la guerra.

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