Prenda la TV o escúchelo por radio
Por Federico Buysan
No exagero en absoluto. Me duele muchísimo pedirle a la gente que no vaya al básquetbol con su familia, padres, hermanas, abuelos, nietos, no… no vaya, si va, no sabe si vuelve sano.
Lo que observamos el jueves a la noche fue patético, lamentable, absurdo y la pregunta llega sola ¿qué faltó para que alguien muriera?
La respuesta también llega sola, faltó puntería. Cuando uno tira una botella de vidrio, de tribuna a tribuna, ¿sabe o no sabe que puede matar a alguien? Cuando arrancamos tres asientos y los tiramos hacia abajo, ¿pensamos en que le pueden pegar en la cabeza de alguien y desnucarlo? ¡Qué van a pensar! Los policías, muchas veces sin razón y otras obligados, reaccionan, reprimen, le pegan a la gente con los palos, los golpes van a las costillas, a las piernas ¿y si en medio de la desesperación le parten la cabeza a una persona? Por eso lo digo sin miedo, aunque no nos sirva, piénselo varias veces antes de ir a estas finales. No es un problema del básquetbol, el problema es Aguada-Welcome, Welcome-Aguada. Se odian tanto, que no se soportan, no admiten ver festejar al rival. No se perdonan reacciones de ningún tipo. La mayor parte de culpa la tienen los dirigentes de ambas instituciones y también nosotros por permitir muchas veces declaraciones que generan más y más violencia. Dejo de lado el esfuerzo de los dirigentes, poniendo plata de su bolsillo para armar planteles, mantener presupuestos, montar el espectáculo, todo eso se valora, pero lo otro, es intolerable. Por más cantidad de policías que contraten los clubes, si se quieren matar, se van a matar. Pero no es justo que paguen las consecuencias seres normales, racionales, a los que les gusta el deporte.
¡No vaya! Prepará la radio, prendé TVC, comprá los diarios a la otra mañana, pero garantizate gozar de buena salud. Nosotros vivimos de esto y estamos obligados a concurrir, queda el consuelo de que nos pagan, pero ustedes no arriesguen, vos pagás la entrada y todavía capaz que te comés flor de garrón. Reitero, puede sonar fuerte, pero llegamos al límite de la tolerancia. No analizo si Aguada tiene razón porque los jueces incidieron en el resultado, pueden estar molestos, con mucha bronca, porque no los querían, pero existen otros caminos, alejados de la violencia para demostrar su molestia. Aguada no debió presentarse si no estaba de acuerdo con los jueces, después llorar no conduce a nada. Simplemente da impotencia y razón a lo que uno pensaba. No hay tiempo para bajar la pelota, el lunes de vuelta se ven las caras, le pido un favor, cuídese, del Cilindro el jueves se fue gente herida y usted al igual que nosotros vamos solos, nadie nos cuida. Esto pasó los límites racionales. A rezar.
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