Ya comienzan los problemas financieros

Un campeonato en el fútbol uruguayo con 18 equipos en Primera División parece ser una suerte de despropósito. Para un país de apenas tres millones de habitantes de la sensación que las cifras no cierran. Muy en particular porque no se trata, por ejemplo, de un equipo por departamento.

La buena intención de llevar el fútbol profesional a nivel nacional, no parece, por el momento concretarse en una feliz realidad en cuanto a resultados deportivos y económicos.

Es más los clubes del interior incorporados tienen hoy al menos en los casos concretos y puntuales de Frontera Rivera y Tacuarembó, los mismos problemas del fútbol uruguayo de siempre.

Ya se habla incluso que Tacuarembó, si se mantiene la actual situación se desafiliaría el año próximo. Deportivo Maldonado, por su parte, que en una oportunidad estuvo en negociaciones con el empresario italo-argentino Doménico Barbucci que deseaba, inicialmente, invertir en Rampla, busca ahora un acuerdo con el grupo Exxel.

Las versiones procedentes de Maldonado indican que el acuerdo está muy cerca, en especial, tras la firma entre el mismo grupo y el club Quilmes en la Argentina.

Por su parte, también Paysandú Bella Vista estaría en negociaciones con un grupo similar al Exxel para firmar por cinco años.

Es muy probable que todos se pregunten cómo son esos acuerdos. En líneas generales, los grupos financieros pasan a administrar con personal de su confianza la institución, aportan el capital necesario para su estabilización financiera y, a cambio se quedan con un alto porcentaje de los derechos económicos de los futbolistas de todos los planteles por una determinada cantidad de años.

En una palabra, para que se entienda claramente los clubes se privatizan. Tendrán, por llamarlo de alguna forma, un gobierno legal, proveniente del voto electivo de los asociados y uno paralelo, que, en definitiva realmente manejará el destino de la institución.

Todo indica a suponer que para muchos clubes es el único efectivo a recorrer. Me resulta realmente irracional que a mitad de temporada, como seguramente sucederá, el 50% de los clubes estén en cesación de pagos. Que haya futbolistas ya con atrasos totales en el cobro de sus salarios. De esa forma las diferencias entre unos pocos privilegiados y el resto se hacen abismales.

Tampoco es saludable la inconciencia de firmar contratos que se sabe no se van a poder pagar, pensando que igual el año que viene «en febrero viene Paco y pone la plata que hace falta para poder empezar el campeonato». Lo peor es que deportivamente se ha aumentado la cantidad pero se ha disminuido la calidad. Y es lógico, el mayor número de clubes disminuye el criterio selectivo.

Para colmo, los fracasos de la selección han traído como consecuencia, la disminución considerable de la demanda de futbolistas uruguayos en mercados diría casi tradicionales, como Argentina, Chile, México, Colombia. Basta sólo con repasar mentalmente, que futbolistas fueron en el 99 y lo que va del 2000 a esos mercados. Ese desinterés limita profunda y considerablemente las posibilidades de ingresos por transferencias de la mayoría de los clubes del país y, por ende, agrava sus crisis.

En suma que apenas 6 fechas de iniciado el torneo ya se ve venir la negra noche para varios. Lamentable, pero real.

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