Con absoluta justicia
Biguá no iba a tener frente a sí a cualquier equipo, debía analizar cómo podría superarlo, principalmente por las diferencias en el juego interno. Porque, Sandro, Nené, Rogerio, no iban a permitir segundos tiros a corta distancia. Por ese motivo Biguá tendría que jugar un partido casi perfecto desde el perímetro y aprovechar distracciones. En 25 minutos de juego el equipo uruguayo no pudo hacer eso, no se lo permitieron; pero además errores propios, cerrándose en ofensivas y el abuso del traslado individual fueron aspectos que jugaron a favor de Vasco. Con un juego veloz de Helinho, sin pique para Rogerio y Nené, los cariocas fueron haciendo la diferencia junto a la presencia de Sandro y de Jamison. El partido se había igualado en 11 y en sólo un instante un parcial de 15 a 3 marcó el trámite del juego.
Allí Helinho, abrió el abanicó de recursos de un base, tiró y no falló, pero cuando lo hacía los rebotes iban a parar a manos de sus compañeros.
La diferencia era importante, Washington no podía girar para convertir, Nené y Sandro ni siquiera le dejaban mirar el aro y todo quedaba a un tiro salvador de larga distancia que no entró. Vasco manejó todo el primer tiempo con un basquetbol a la altura del siglo XXI. Sin pique, despierto, con variantes, descargas justas fuera del perímetro y en la zona interna que determinaron la ventaja de 49 a 38 al cierre del primer tiempo, con una tímida reacción de Biguá en base a lo realizado por Garcín y Pierri, pero con demasiado sacrificio, con una desventaja promedio de 10 puntos, aunque sin desesperarse en acortar diferencia en un solo tiro.
En la segunda mitad los brasileños predominaron con las mismas armas, aunque con cierta displicencia y descansando en defensa. Eso le permitió a Biguá ir llevando el partido a su juego, lento, a veces sorpresivo, apostando al robo de pelota con agresividad, no permitiendo tiros cómodos y provocando algunas caídas de 30 segundos en el rival. Con ese juego creció Biguá, Garcín se mostró inspirado y certero más lejos de los 6.25 mts, junto a Washington y a Niquichenco.
Sólo 5 puntos detrás finalizó Biguá en el tercer cuarto, 70 a 75, y en los tres minutos iniciales del último tiempo ninguno de los dos anotó. Biguá creció, Helinho estaba fuera, Pierri tomaba rebotes defensivos, y los triples del «gato» Garcín a falta de 3’40» colocaron a tan solo 4 puntos a los uruguayos, 70 a 74. Pero, al igual que ocurrió promediando los primeros diez minutos, Rogerio desde tres puntos, dos volcadas de Nené, Helinho manejando juego y Jamison penetrando cerró el partido con un parcial de 21 a 10.
Vasco, de esta manera, ganó con absoluta autoridad del grupo, ante un Biguá que buscó con armas basquetbolísticas otra suerte. Le vale el reconocimiento ante un rival en definitiva superior. *
VASCO DA GAMA 95
Helinho 22
Jamison 10
Rogerio 20
Nené 16
Sandro 14
Chui 9
Manteginha 0
Mingao 3
BIGUA 80
J. Rovira 12
M. Suárez 6
E. Otatti 4
B. Washington 17
F. Garcín 23
G. Niquichenco 6
S. Lacasa 1
Aguada
P. Estévez (ARG) – E. Becerra (CHI)
49 – 38 Vasco
111
4.060
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