EL LIBRO DEL PICAFLOR
—Picaflor, ¿tiene alguna bomba para hoy?
–Mire, hay un tema al que nadie le ha dado pelota y que El Picaflor está siguiendo de cerca porque involucra a gurises que quieren jugar al fútbol y se le están poniendo trabas en el camino que son inadmisibles.
—Cuente, cuente.
–Un grupo de padres de Sportivo Cerrito está muy preocupado porque sus hijos están siendo rehenes de una situación que ellos no crearon pero que les está cercenando el derecho a los gurises de seguir jugando al fútbol. Es por todos conocida la situación reglamentaria que vive Sportivo Cerrito, que, por no tener cancha, fue desafiliado de la Liga Profesional de Segunda División.
Los jugadores de divisiones inferiores quieren abrirse un nuevo camino, fueron a probarse a diferentes equipos y ahora no pueden desvincularse de su club, que no existe reglamentariamente, porque hay una cesión de derechos firmada por los actuales dirigentes del club a una sociedad anónima.
—¿Y?
–Los padres están como perro en cancha de bochas. No saben para dónde agarrar para asesorarse. Fueron a la Mutual y les dijeron que la gremial no tenía nada que ver, que tenían que hablar con la empresa Darrel Equities SA. Los padres están cansados de golpear puertas sin tener una respuesta favorable a los intereses de sus hijos…
–¿Es legal hacer una cesión de derechos sobre un menor de edad?
–No señor. Es totalmente ilegal. El decreto ley del deporte de 1980 lo prohíbe a título expreso. Dice además que está prohibida la cesión de derechos de deportistas a personas físicas, para evitar el régimen de esclavitud en el fútbol uruguayo.
—¿En la AUF qué dicen?
–Nada porque en la Asociación son cómplices de esta situación. Los señores neutrales conocen mejor que nadie esta situación porque la AUF tiene copia de todas las cesiones de derechos que han firmado el 90% de las instituciones de la «A» y la «B» a favor de Darrel Equities SA. Los padres de los jugadores solicitaron a los dirigentes de Sportivo Cerrito una copia del documento y la respuesta fue tajante: «Perdonen, pero no les podemos dar una copia porque este es un documento muy comprometedor».
—¿Y el Ministerio de Deporte no puede destrabar esta situación?
–¡Por supuesto! Tiene competencias legales para hacerlo y debería hacerlo porque no puede ser que los padres no puedan disponer del futuro de sus hijos y, de hecho, tengan que renunciar a ejercer la patria potestad sobre éstos… Es una situación inaceptable que amerita una rápida solución. Resulta que los gurises no tienen contratos firmados, no reciben ninguna retribución, están fichados en un club que no existe en la AUF y cuando quieren abrirse las puertas para pelear por un futuro mejor, se encuentran con que «fueron vendidos» sin su consentimiento… ¡Una barbaridad! *
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