EN EL PAGO MAS CRIOLLO DE LA PATRIA

El "Gaucho" con diez estuvo más cerca

El partido terminó con empate en cero pero el mérito es de Progreso porque de visita jugó con un hombre de menos durante más de una hora, por expulsión de Azambuja, y supo disimular muy bien esa inferioridad numérica.

El equipo visitante abusó de las infracciones, lo que provocó la amonestación de varios futbolistas, al tiempo que Luis Gamarra tomó el timón del barco y llevó a Tacuarembó en procura del arco rival aunque no fue acompañado ni por Ruben Acosta ni por Cor.

Progreso se paró bien atrás, con Wilson Martirena, que fue un fenómeno, que corrió todo el partido, conjuró siempre las jugadas de riesgo y se proyectó muy bien en ofensiva. Ulises Cabrera llevaba constantemente peligro hacia el arco que defendía Modernell y de no ser porque éste tuvo una tarde magistral, el visitante se hubiera llevado los tres puntos.

Tacuarembó estaba partido, el medio no rendía, no recuperaban la pelota y la defensa estaba totalmente descontrolada. En el momento en que Progreso quedó con diez hombres, Escotto se soltó un poco más y se volvió en salida permanente por el sector izquierdo, donde se juntaban con el «Pocho» Acosta y Luis Gamarra y fueron esos los momentos de mayor peligro.

 

Los cambios: error en un lado y acierto en el otro

El técnico de Tacuarembó, José Batlle Perdomo, erró en dos de los tres cambios que realizó. Primero sacó a Sebastián García, que era el futbolista más peligroso que tenía Tacuarembó, y por él entró Gustavo Iturburu. Con esa variante Perdomo pobló de volantes el equipo, pero se olvidó de que necesitaba un «9» de área para definir las jugadas de riesgo que se creaban. Luego sacó a Delmar Escotto, que era el más peligroso de los futbolistas de la zona defensiva al proyectarse constantemente.

En contrapartida, fue acertado el cambio realizado por el técnico gaucho, Gerardo Pilas, ya que puso a Peter Borges en lugar de Juan Rottondo y realmente el morenito complicó constantemente a la última zona de Tacuarembó, con su habilidad y piques endiablados. En ese momento formaron un circuito entre Martirena, Borges y Cabrera, y el visitante estuvo más cerca de ganar el partido que el locatario.

Tacuarembó tuvo más la pelota, dominó durante más tiempo que el ocasional adversario, pero fue Progreso el que tuvo más chances claras de gol. Finalmente el «Vaca» Modernell le amargó la fiesta al «gaucho», que en vez de visitante, se sentía locatario, por la simple razón de jugar en «el pago más criollo de la Patria». *

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