Bohemia descarga dejó pegado al equipo eléctrico
Hacía un buen tiempo que un equipo uruguayo no aprovechaba tan bien su condición de local en un partido de Copa Libertadores como lo hizo ayer por la tarde el equipo de Wanderers. Quizás la oportuna decisión de los dirigentes de jugar en el Franzini y no en el Estadio le dio un marco motivador a los jugadores que ingresaron con la intención de arrasar a su rival.
El equipo de la empresa eléctrica ecuatoriana (Emelec), que es el actual campeón de su país, se vio totalmente desbordado ante el ímpetu arrollador que le imprimió al partido, desde el primer minuto, el local.
Ostolaza dispuso una línea de tres en el fondo, volantes laterales y dos de contención en la mediacancha formando una línea compuesta por cuatro elementos, un enlace y dos puntas. Esto fue en teoría, o por lo menos así se pararon antes de comenzar el encuentro, pues apenas pitó el brasileño Oliveira los blanquinegros comenzaron a llegar sobre el arco rival con cuatro o cinco jugadores, creando varias jugadas de peligro.
Emelec, sorprendido, no encontraba el balón y se vio netamente superado por su rival. Larrea comenzó a manejar los hilos del partido realizando un gran primer tiempo y Blanco mostró desde el principio que sería imparable para la defensa.
Julio De Souza, poniendo todo su oficio, acompañaba a Blanco creando los espacios necesarios para que el «chiquilín» jugará su partido.
En el medio fue brillante el primer tiempo de Fadeuille y decayó un poco en el segundo, lo que hizo que Eguren se tranformara en el gran jugador del partido. Corriendo a todos, «raspando» cuando fue necesario, conversando rivales y «pechereando» en el momento justo, sin exagerar, pero dejando bien en claro que aquí eran locales y mandaba el bohemio. Indudablemente, por la juventud de Eguren, está destinado a ser en el futuro un gran caudillo. Un cinco como hace tiempo no se ve, pero lo más importante es que su humildad lo mantiene coherente y no se sobrepasa, porque nunca se mareó, pese a leer o escuchar estos comentarios.
Aunando el esfuerzo de todos, más las subidas de Ramírez y Dadomo y con una defensa bien plantada, el bohemio pintaba para ganador.
Los goles debían llegar
A los 30′ llegó la primera gran explosión de alegría para los hinchas, cuando Alejandro Larrea puso toda su experiencia en su pie izquierdo y venció al arquero Viteli. Era justo ya que el equipo estaba trabajando desde el primer minuto para el gol. Antes creó una cantidad de chances que por distintos motivos no se concretaron.
Indudablemente esto tranquilizó pero no fue una excusa para detener el ritmo inicial. Por el contrario, siguió hostigando a su rival y al rato Larrea volvía a convertir, pero el línea entendió que fue en posición ilícita.
Finalmente, cuando transcurría un minuto de descuento de la primera mitad, en un rebote, Claudio Dadomo remató con su pierna menos hábil y convirtió el segundo gol.
Esto liquidaba al Emelec, que se fue al descanso con dos goles en contra pero con la preocupación de que, de continuar todo como en la primera etapa, podían ser más.
Partido liquidado y el afloje normal
Jamás esperaban los guayaquileños que al minuto de comenzar el segundo tiempo llegaría el tercer tanto. Y De Souza, que se merecía el gol por el trabajo desplegado, liquidó el partido aunque aún restara mucho para el final.
Es que la disposición de los dirigidos por Ostolaza no dejaba margen de duda sobre quién sería el ganador.
A pesar de la actuación de Wanderers, cabe destacar que los azules no son ningunos negados y tocan muy bien el balón, tienen hombres corpulentos en ataque, como Juárez, y no será nada fácil ganar en el llano de Ecuador.
Luego del tercer tanto el bohemio bajó los decibeles y se dedicó a mantener la pelota, el partido controlado y llegar en forma rápida y sorpresiva sobre el arco rival, siempre y cuando se pudiera. De todas maneras, cerca de los 30′ se entusiasmaron nuevamente y se fueron arriba en busca del cuarto gol, apretando al rival en su área. Tanto es así que Ostolaza intentaba transmitir tranquilidad a sus jugadores para que no se enloquecieran y pagaran precio a la inexperiencia copera.
Emelec sobre el final intentó levantar un poco su producción y comenzó a llegar al área que regenteaban Julio Ramírez y Herrera como tradicionales «patrones», apoyados por el argentino Lago, que se limitó a obedecer las indicaciones de los experientes y cumplió bien su función.
Cuando restaban sólo seis minutos para el final, el árbitro sancionó un claro penal a favor de la visita que remató el ex wanderista Juárez y descontó.
De todas maneras, el local erró un par de goles más, cuando el ingreso de Jorge Martínez, que le dio una nueva movilidad al ataque, teniendo en cuenta que también entró al campo Andrés Aparicio, para reforzar la recuperación, y se fue De Souza.
Wanderers hizo lo que debe hacer un local, ganó, intentó aplastar a su rival y convertir la mayor cantidad de goles posible, pues esta historia de la Libertadores nunca se sabe cómo se puede definir. En Guayaquil será otra historia pero para pensar en eso hay tiempo. La primera en casa, como dice el buen «truquero», después vemos. *
WANDERERS – 3
Mauricio Nanni (6)
José Herrera (6)
Julio Ramírez (7)
Juan Carlos Lago (6)
Ronald Ramírez (6)
Sebastián Eguren (8)
Fernando Fadeuille (7)
Claudio Dadomo (7)
Alejandro Larrea (7)
Sergio Blanco (8)
Julio De Souza (7)
Suplentes: Diego Irigoyen, Ruben Fernández, Gabriel Alcoba, Diego Bonilla.
Cambios: 57´ Jorge Martínez (6) por Alejandro Larrea, 68´ Andrés Aparicio (6) por Julio De Souza, 78´ Rodrigo Bengua (-) por Sergio Blanco.
EMELEC – 1
Daniel Viteri (4)
Carlos Quiñónez (5)
Augusto Poroso (6)
Luis Zambrano (6)
David Vilela (5)
Carlos Hidalgo (5)
Moisés Candelario (5)
Luis Arango (4)
Richard Borja (6)
Luis Moreira (5)
Carlos Juárez (6)
Suplentes: Roris Aragón, Rafael Manosalvas, Moisés Cuero, Franklin Coroso, Pavel Caicedo.
Cambios: 46´ José Aguirre (5) por Luis Arango, 74´ Wilson Carabalí (5) por Carlos Hidlago.
Goles: 30´ Alejandro Larrea (W), 45´ Claudio Dadomo (W), 46´ Julio De Souza (W), 85´ Carlos Juárez (E) de penal.
Jueces: Paulo César Oliveira (5), Alvaro Quelhas y Hilton Rodrigues (Terna de Brasil).
Tarjetas amarillas: 8´ Carlos Hidalgo (E), 11´ Luis Moreira (E), 54´ Sebastián Eguren (W), 84´ Juan Carlos Lago (W).
Cuarto árbitro: Marcelo Costa (Uruguay).
Cancha: Estadio Luis Franzini.
Entradas vendidas: 2.024.
Recuadación: $ 76.060.
Público: 4.000 espectadores.
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