"…que lo vengan a ver, que lo vengan a ver…"
La hinchada deliró, gritó, cantó, saltó, festejó y se divirtió. No fue para menos, ya que el equipo tricolor ganó cómodamente ayer en el Centenario a Central Español. Independientemente de los cinco goles convertidos, fue el único conjunto que existió en el campo.
Fueron cinco, pudieron ser muchos más.
Pero además mostró «la grifa marcada en el orillo», la de Carreño, la del fútbol que deleita cargado de toques, pelota al pie o el cambio de frente y largo en el momento justo, para las subidas de los laterales volantes.
Fiel a su amor, el rubio técnico plantó línea de tres en el fondo, el resto a atacar. Y eso fue lo que festejó el hincha, un equipo agresivo y peligroso cuando va en ataque. Pero también hay que tener algo de fortuna y no le faltó, ya que trajo a Scotti y este convirtió nada más y nada menos que dos goles en el debut con la casaca alba. Y eso que supuestamente vino para defender. Su otro «pollo», Curbelo, cumplió al pie de la letra y jugó muy bien, como siempre, sin sentir para nada el cambio al grande.
Si te distraés, te mata
En los primeros 25′ Nacional fue una aplanadora, llegando por todos lados con velocidad y buen ritmo y convirtió dos goles en este período. Sorprendió a Central, que no atinaba a encontrar las marcas y demostró para los futuros rivales, que si te distraés o te confías, en el comienzo los tricolores matan. Fue insoportable este asedio para Central, que recién pudo respirar cuando ya perdía por dos a cero y Nacional aflojó un poco el ritmo. A los 2′ estaba ganando debido a un autogol de Mozzo que el árbitro adjudicó a Lembo y a los 24´ Scotti de tiro libre aumentó el marcador.
Es justo decir que Galesio no sancionó un claro penal a favor de los palermitanos cuando transcurrían 29′, lo que quizás podía poner un poco de incertidumbre en el partido, cuando Scotti derribó al joven Rojas dentro del área.
Recién en los minutos finales de la primera parte se pudo ver el mejor momento de Central en todo el partido. Allí estuvo cerca de descontar al influjo del ingresado Omar Pérez, que le cambió la cara al equipo en ofensiva, pero no pudo.
Después no mostró nada más.
Cinco goles que pudieron ser más
En la segunda parte Central Español tampoco pudo plantarse bien en el campo y fue notoriamente superado por su rival. En este período fue más clara aún la diferencia existente entre uno y otro. Quizás lógico, pero que muchas veces no se da. Un plantel de U$S 20.000 contra el grande que pasa los U$S 100.000.
Mientras Central no pudo registrar el contrato de Puppo, pues se pasa del presupuesto, Nacional mostró un banco de suplentes con muchas promesas de futuro y experiencia combinadas. Otra vez la misma historia, los primeros minutos letales, ya que a los 51´ marcó Richard Morales el tercero y dos minutos después, otra vez Scotti ponía el cuarto de su equipo. Después, el toque, hacer correr la pelota y no degastarse, teniendo en cuenta que el miércoles debuta en la Libertadores.
El resultado era holgado y daba para realizar los tres cambios. Primero fue Peralta quien ingresó, luego la oportunidad para el juvenil Peter Vera como para que se vaya acostumbrando y luego el brasileño Barros, para verlo. También dio el tiempo para convertir un gol más y el ídolo de la hinchada, Richard Morales, cantó lotería. La gente esperaba más goles, el equipo estaba para más, estuvieron cerca pero no llegaron.
De todas maneras los hinchas bolsos se retiraron contentos y alegres con su equipo y su nuevo técnico, que por lo menos ayer hizo olvidar a Hugo De León.
Tan así que la Amsterdam se retiró cantando: «… que lo vengan a ver, que lo vengan a ver… los bolsos con Carreño… se parece a un ballet…» *
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