Veintiocho minutos que cambiaron la historia
La mayoría del partido fue de trámite tedioso. Danubio no fue el equipo de las finales que ingresaba arrollando a sus rivales, con un fútbol bien jugado y rápido. Todo fue lento y trabado.
Del otro lado, Defensor Sporting no era ni sombra del equipo que doblegó rivales y que jugó buen fútbol en el Clausura. Los dirigidos por Krasouski que tuvieron una sola variante, el arquero Bordad por Contreras, a comparación de las finales, no lograba concretar los circuitos de fútbol. Olivera estuvo muy lejos de su rendimiento y la figura del equipo era Anchén, quien subiendo constantemente por el carril derecho fue el arma más peligrosa que mostró en la primera parte. En los violetas, el conductor Marcelo Tejera no encontraba el balón y el resto sólo acompañaba, pero no aparecía la figura del equipo. El joven Munhoz, en los primeros minutos, era el único que inquietaba a la defensa rival, pero de a poco fue perdiendo protagonismo. Mientras que Eliomar mostró estar muy lejos del rendimiento que supo tener en otros tiempos, simplemente chocaba con la defensa pero sin mucho peligro.
Extrañamente, el jugador que más se lucía era el defensa brasileño Rachid y lo confirmaría en el segundo tiempo cuando convirtió el gol del empate para su equipo, rubricando una excelente actuación, tanto en defensa como ataque.
Con este panorama y con una sola jugada de peligro, cuando Olivera habilitó a Risso que cabeceó por encima del arquero y Ferro con gran estirada envió al corner, se fueron al descanso. Panorama gris de la primera parte.
Defensor, protagonista de finales infartantes
Algunos hinchas de Fénix o Wanderers que se quedaron al partido de segunda hora para «vichar» rivales, comenzaron a retirarse del estadio cuando ya transcurrían diez minutos del segundo tiempo, pues el panorama no cambiaba. La gente bostezaba y el partido no aumentaba en voltaje como para entretener al soberano.
Dentro de lo mediocre que se planteaba el encuentro, Danubio jugaba un poco mejor, pero allá por los 57′ Eliomar escapó por la derecha, piso el área y sacó un fuerte remate que tapó Bordad y las primeras palmas brotaron de la tribuna. Keosseian buscó más peligrosidad en ataque y mandó al campo al argentino Bordi en lugar del juvenil Munhoz y le dio resultado.
En los de la franja comenzó a desnivelar Ruben Da Silva y todo cambió. Un par de jugadas, clase y calidad, y un centro al área que Risso le ganó a las manos de Ferro. La pelota pegó en el palo y en el rebote, el ingresado Callejas (que lo hizo con buen pie) empalmó un derechazo tremendo que se convirtió en gol. Restaban 28 minutos para el final y recién la primera emoción, que se perpetuaría, dándole un trámite dramático al final del partido. Pues ocho minutos más tarde, el defensa Rachid sacó un tremendo disparo desde el borde del área y anotó el empate.
Terminaban de festejar los hinchas violetas y Tejera convirtió el segundo, ahora deliraban en la tribuna y todo lo que no vivieron en la mayoría del partido lo saboreaban en pocos minutos.
Otra vez el fantasma de las finales desplegaba su sombra sobre hinchas, cuerpo técnico y jugadores de Danubio. Otra vez, luego de comenzar ganando, perdían el partido. Pero Rodrigo López, que recién había ingresado, fue el «cazafantasmas» y lo ahuyentó dos minutos después, cuando anotó el empate, por demás festejado.
En pocos minutos cuatro goles y un final incierto, pues el partido era abierto y cualquiera de los dos podría anotar.
Defensor tuvo problemas en el lateral izquierdo y por allí llegaron las opciones más claras de gol y Danubio las aprovechó. Pero es bueno decir que ante la lesión Traversa, Keosseian intentó solucionarlo con Fadeuille, pero cuando apostó a ganar dándole ingreso a Ligüera lo cambió por el riverense y ese sector quedó desguarnecido. Por más que Mosquera se volcó por ese sector no pudieron tapar las subidas de los rivales.
Pero aun ante la incertidumbre del final quedaba un minuto para que Líber Prudente, cuarto árbitro, se luciera e hiciera mucho mal a los dos equipos, pero eso merece un recuadro aparte. Finalmente, Komjetán, de buen arbitraje, pitó el final y ninguno pudo ganar, más allá que en los veintiocho finales pusieron todo para lograrlo. Otra vez, como contra Nacional en el Clausura, Defensor protagonizó un final infartante, incluso dando vuelta un resultado y si bien no alcanzó para llevarse la victoria, demostró temperamento. Danubio jugó mejor en el balance general, pero pagó precio a la falta de concreción en el arco rival. Empate final que sólo festejó Wanderers que fue el único ganador de la tarde. *
DEFENSOR SP. 2
Oscar Ferro (5)
Cristian González (7)
Pablo Hernández (6)
Santiago Piaggio (5)
Leonardo Rachid (8)
Bonner Mosquera (5)
Diego Pérez (5)
Fernando Fadeuille (5)
Marcos Marcelo Tejera (7)
Eliomar Marcón (5)
Pablo Munhoz (4)
DANUBIO 2
Ignacio Bordad (5)
Máximo Lucas (6)
Eber Moas (6)
Walt Báez (5)
Bruno Silva (5)
Jorge Anchén (7)
Pablo Gaglianone (6)
César Eduardo Pellegrín (5)
Ruben Olivera (4)
Ruben Da Silva (7)
Ignacio Risso (5)
EN DEFENSOR SPORTING
Suplentes: Diego Martínez, Juan Carlos Parra, Carlos Díaz, Andrés Martínez, Marcelo Lipatín.
Cambios: 58´ Gabriel Bordi (6) por Pablo Munhoz, 70´ Martín Ligüera (5) por Fernando Fadeuille.
EN DANUBIO
Suplentes: Jorge Contreras, Bruno Piano, Diego Perrone, Pablo Lima.
Cambios: 43´ Christian Callejas (7) por Bruno Silva, 61´ Martín Ojeda (6) por Ruben Olivera, 72´ Rodrigo López (6) por Ignacio Risso.
Goles: 62´ Christian Callejas (D), 80´ Leonardo Rachid (D.S), 83´ Marcos Marcelo Tejera (D.S), 85´ Rodrigo López (D).
Tarjetas rojas: 88´ Marcos Marcelo Tejera (D.S) y Walt Báez (D).
Tarjeta amarilla: 81´ Diego Pérez (D.S).
Cancha: Estadio Centenario.
Jueces: Sergio Komjetan (6), Pablo Fandiño y Jorge Bono.
Cuarto árbitro: Líber Prudente.
Público: 6.000 espectadores.
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