La historia manda
RUBEN OLIVERA
Nació para ser mimado por la gloria. Para señalar el camino que durante un siglo y monedas le ha hecho recoger el guante de desafíos trascendentes, que han estado siempre emparentados con las hazañas celestes. Así lo dice la historia y ella manda.
Desde aquella aventura, primer eslabón de una diadema inigualable, que consumó allende el Río de la Plata, contra viento y marea y sin hacer caso del escepticismo de muchos.
Fue un 13 de setiembre en los albores del siglo pasado. El Club Nacional de Fútbol, que había visto la luz el 14 de mayo de 1899, mostraba su incipiente grandeza al mundo futbolero.
El instituto del Parque Central, representando a la vieja Asociación, derrotaba en Buenos Aires a la mismísima selección argentina, logrando un 3 a 2 inolvidable y de formidable repercusión para todo el fútbol uruguayo.
Amílcar Céspedes, Carve Urioste y Bouton Reyes; Miguel Nébel, Carbone y Pigni; Bolívar Céspedes, Rincón, Carlos Céspedes, Cordero y De Castro, fueron los héroes de aquella jornada y marcaron un jalón que ha distinguido en su rica existencia a la institución.
La de logros formidables, aferrada a raíces que trascienden lo estrictamente deportivo, como es el hecho, no casual, de ocupar terrenos como el de la famosa Chacra de la Paraguaya, de neto cuño artiguista, en el seguimiento de la ideología oriental que persiguieron sus fundadores desde aquella instancia en la añeja casa de los Caprario, allá por la calle Soriano.
Saquen los pañuelos
Es un legajo enorme el que se hizo presente en la noche de final en el Campus. A despecho de la dignidad de un rival como Danubio, que expuso su indiscutido sentido del fútbol bien jugado y un fervor elogiable, pero definitivamente en este tipo de instancias manda la historia. Esa que se fue generando a través de los próceres ya mencionados y que tuvo continuidad en la fuerza indomable del Manco Castro, las carreras imparables del Pista Ciocca, los cañonazos de Perucho Petrone, el talento de quien también mereció el adjetivo de ser mejor futbolista del mundo. ¡Salud Héctor Scarone!, el Rasquetita que tantos títulos obtuvo para los albos y la inigualable celeste. Las lecciones de técnica y destreza de Duhart. ¡Nacional Campeón!
El mismo del Flaco García, Nasazzi y Domingo Da Guía. Gambetta, el Colorado Galvalissi, Faccio y Luis Alberto Luz. Camiseta que hiciera camino al andar, imponiendo su clase en el exterior, cuando todavía no existían en el campo internacional torneos de la importancia de la Copa Libertadores de América. En aquellos viejos certámenes rioplantenses, como el obtenido en la ciudad de La Plata, en una noche de guapos, salpicada de sangre y coraje, allá por 1938.
¡Nacional Campeón!
El de Martino, Walter Gómez y el Chato Giménez. Que no es otro que el de Paz, Santamaría y Holdoway; Waldemar González, Carballo y Cruz; Souto, Ambrois, Rial, Julio Pérez y Enrico.
Capaz de formar una delantera de atrevidos como Héctor Núñez, Raúl Núñez, Acosta, Ciengramos Rodríguez y Escalada, ascendidos desde la cuarta división por el maestro Ondino Viera, para lograr un Tricampeonato Uruguayo.
¡Nacional Campeón!
El de Artime, Maneiro, Ubiña, Manga. Mariolo Bergara y Pepe Urruzmendi, Oyarbide y un goleador como Pajarito Curia. De Julio San Vicente, Zezé Moreira y un símbolo ganador como Hugo De León. Respaldados en dirigentes de la estirpe de Atilio Narancio y Dante Iocco.
José Añón y Miguel Restuccia, justamente reconocido en esta hora de alegría y festejo. Se repite lo ya dicho referente al enorme legajo que se expuso para acreditar el peso de una historia que, al cabo, también juega y dicta normas.
Por si eso fuera poco, surge el milagro que produce la magia casi de sincretismo religioso, en la presencia de Richard Morales, pleno de humildad, carisma y en línea directa con la hinchada. Ni hablar del minuano Abreu y sus goles, la solidez de Lembo o las atajadas de Munúa.
De última, estos nuevos tricolores respondieron al compromiso asumido con los viejos, que defendieron esa enseña cuando era una blusa con botones, pero tenía el mismo significado y la misma grandeza. Nacional Campeón Uruguayo 2001. Viejo Tricolor ¡Salud! *
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