La hinchada tricolor idolatra al "Chengue" Morales pero no se olvida del "Loco" Abreu

Si bien se auguraba una gran afluencia de público nunca pensamos que veríamos a los revendedores, porque en definitiva se sabía que el estadio no se llenaba. Sin embargo el hombre recorría las afueras de la Olímpica ofreciendo las entradas como si tal cosa. Seguramente se debe haber quedado con un buen clavo porque esa tribuna estuvo lejos de colmarse…

 

Una vez más la rigurosidad en los controles estuvo a la orden del día. Y muchas veces el control puede resultar molesto. Un grupo de hinchas en la Amsterdam pretendía entrar con una enorme bandera, pero uno de los policías los detuvo y les pidió que desenrollaran la bandera. Entre bronca y algún insulto (para adentro claro), la desenrollaron y para más «calentura» de los hinchas el policía mostraba una amplia sonrisa. A no enojarse, muchachos…

 

Y ya que estamos con las banderas se vio en la Amsterdam (tribuna donde fue Nacional) una cantidad de banderitas chicas que incluso ya las habíamos visto en el clásico. Se dice –aunque no es un dato confirmado– que esas banderas fueron obsequiadas a la hinchada por un directivo tricolor.

 

Por el lado de Danubio se vieron dos enormes en la Tribuna Colombes, donde estaban apostados los de la franja.

Una en el tercer anillo y otra –la que tiene la diagonal clásica– en el segundo anillo.

Cada vez que asistimos al palco alto del estadio nos encontramos con la misma sorpresa: ver tantos «periodistas» y algunos hasta con distintivos de sus equipos favoritos. ¡Señores, vamos a poner coto a los garrones y a no dejar colarse gente que no tiene nada que ver!

 

El colmo: y referido al palco lo que demuestra con qué impunidad transitan por esa zona. Un matrimonio bastante mayor se paseaba por el pasillo que está detrás de las cabinas de las radios. Nos llamó la atención porque miraban detenidamente cada detalle. Nos arrimamos a ellos y les preguntamos: ¿ustedes son de algún medio de prensa?

«No, somos del Interior y como nunca habíamos subido hasta acá, quisimos ver cómo era y conocer de cerca las cabinas de transmisión»… ¡Sin palabras!

 

Había que ver los gurises trepados en las ventanillas de los vestuarios que daban a la Platea América. Los chicos buscaban estar en contacto con sus ídolos y justamente trepados esperaban algún autógrafo.

 

El «Pelado» Baltasar es noticia donde esté. Ayer protagonizó un incidente y «lo mandaron al óbol». Durante el partido una pelota se fue afuera y cuando un asistente de Danubio quiso regresarla, Baltasar se la quedó y no quería soltarla. El danubiano estuvo a punto de darle un «piñe» pero se contuvo. Resultado: un policía acompañó a Balta para sacarlo del estadio. ¡No la compliqués, Baltasar.

 

Antes de comenzar la primera final varias chicas vestidas muy elegantemente y promocionando una conocida firma de productos chacinados dieron vuelta alrededor del campo entregando balones al público. Claro que cada una de las chicas llevaba un acompañante que era en definitiva quien tiraba la pelota a la tribuna.

 

Pero los que se rebuscaron de lo lindo fueron los propios alcanzapelotas que estaban en el talud de la Colombes y algún hincha que se tiró desde la tribuna al talud, porque la gran mayoría de los balones no llegó al primer anillo. Es que la distancia era mucha y se quedaban cortos. El que llegaba a la tribuna generaba un borbollón escaleras abajo.

 

La mayor ovación de la tarde fue indudablemente para el «Chengue» Morales, que se ha transformado en ídolo total de la hinchada. Sus dos goles con la celeste la semana pasada ante Australia hicieron predominar esa diferencia sobre el resto de sus compañeros, aunque también es cierto que hubo otra gran ovación para alentar al «Loco» Abreu. En definitiva, las torres tricolores son los más queridos.

 

Los equipos debieron cambiar de cancha para comenzar el juego, lo que determinó que al cruzarse a tomar posición se saludaran.

El arquero Contreras al acercarse al arco de la Amsterdam fue «recibido» con una gran rechifla por parte de los nacionalófilos, pero el golero en respuesta, llevándose los guantes a los labios, les mandó un beso, lo que enardeció a los tricolores.

 

Los que son las cosas del fútbol. El danubiano César Pellegrín, gestor del primer gol del partido, fue prácticamente «echado» de Nacional. En su lugar trajeron a Adalto y en esta segunda parte del año al argentino Cardozo, quien convirtió precisamente el primer gol, en contra.

 

Y el segundo gol de Danubio lo anotó «Polillita» Da Silva, que se fue de los tricolores a mitad de año e incluso parte del sueldo se lo sigue pagando Nacional. Pero para no ser menos, en Nacional Vanzini anotó el empate ante el equipo que lo vio nacer profesionalmente.

 

Y ya que estamos con Vanzini, hizo el gol, protagonizó una jugada entreverada con Sosa y se fue expulsado. Fue una de las veces que se arremolinaron contra el árbitro pero por suerte no pasó a mayores. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje