La primera "va parda"
La coincidencia en que las finales entre Nacional y Danubio serían parejas era casi unánime. Claro, salvo los fanáticos de cada institución que adelantaban el resultado a favor de su equipo.
Sin embargo, esa paridad estuvo a punto de quebrarse en los primeros quince minutos, cuando Danubio sorprendió en este período y se encontró ganando por dos goles a cero.
El estadio asombrado observaba cómo los de la Curva aplanaban al tricolor jugando buen fútbol e imponían un ritmo vertiginoso al partido.
En realidad todo el primer tiempo fue excelente, los dos jugaron a toda velocidad, haciendo por momentos que no pareciera un partido del fútbol local.
La ansiedad de todo este mes de preparación para llegar a ese momento llevó a que apenas movieran Nacional estuviera a punto de convertir el primer gol, cuando Varela mostró que sería uno de los mejores en la cancha, ganó en velocidad a Moas y definió ante la salida desesperada de Contreras pero el balón se fue afuera.
Luego Danubio se fue acomodando y comenzó a emparejar, aunque Nacional buscaba tempranamente abrir el marcador.
Danubio, que arribó al estadio también con una propuesta de buen fútbol, llegaba por ambas puntas abriendo la cancha y por allí apareció la apertura del marcador. A los diez minutos, el desborde de Anchén, que le ganó todo el partido a Cardozo, culminó en un centro a media altura que nadie tomó y por el otro sector llegó Pellegrín que la volvió a meter al corazón del área. Desafortunadamente y al borde del área chica en el apuro, el lateral Cardozo intentó restar de derecha, pero la metió en su arco venciendo a Munúa.
Inmediatamente los tricolores, que tuvieron en Varela uno de los mejores exponentes, se fueron con todo en busca del empate. Casi lo logran tan sólo dos minutos después, cuando Olivera en la urgencia por restar luego de un corner, tocó la pelota sobre su valla y ésta luego de pegar en el parante se fue afuera.
Danubio apostaba ahora al contragolpe ante el asedio tricolor, la gente alentaba y el partido era emocionante.
En una salida larga de su área, Ruben Da Silva tomó la pelota apenas un metro después de la línea que marca la mediacancha, encaró hacia el arco de Munúa sin marcas y con la frialdad de los goleadores definió apenas pisó el área ante la salida del arquero. Cuando inició la jugada, partió de una posición dudosa, pero dentro del beneficio de la duda fue bien convalidado por el árbitro y el línea. Tan sólo transcurrían 15 minutos del partido y la hinchada franjeada, apostada en la Colombes, deliraba con el resultado impensado.
Todo caminaba a una goleada aunque aún faltaba mucho partido y eso contra un grande es muy peligroso, por más que intentaban enfriar el partido.
Ruben Olivera jugó un gran partido y era imparable para sus rivales, obligando a que lo golpearan, con las consabidas amarillas para los tricolores. Incluso en el segundo tiempo, arrancó en velocidad con un balón dominado y fue derribado de atrás por Lembo, que estaba observado y mereció la segunda amarilla por lo menos, lo que significaba la expulsión. Ese fue uno de los errores que se le pueden imputar al juez Larrionda.
El empuje tricolor
Los bolsos estaban tocados en su orgullo con los dos goles en contra y sólo les quedaba la posibilidad de descontar antes que el rival convirtiera el tercero, que sería lapidario.
Así fue que Abreu peleó una pelota que vino por elevación, intentó bajarla y arrancó sobre su izquierda cuando Moas le ganaba la posición, sin embargo tomándole el hombro Abreu logró ganarle al defensa y guapeando llegó a convertir el gol.
El goleador tricolor mostraba el camino a sus compañeros cuando corrían 32 minutos de juego.
Lo que pasaría 4 minutos después era lo que imaginábamos: centro al área de Danubio y como una tromba sobre la pelota fueron varios jugadores tricolores, finalmente Vanzini logró empujarla al fondo de la red y las cosas quedaban igualadas.
Los ánimos estaban caldeados dentro del campo y las amarillas que repartió por doquier Larrionda no frenaban a los jugadores. Finalmente en una jugada confusa donde lo más claro fue el golpe de Marcelo Sosa sobre el rostro de Vanzini, terminó con los dos jugadores expulsados.
Tácticamente los dos equipos perdían jugadores de similares características y de ubicación en el campo.
Hasta en las expulsiones estaban parejos.
La confirmación final
El segundo tiempo no tuvo ninguno de los elementos de la primera mitad y se asemejó al tradicional y típico fútbol uruguayo. Todo fue más lento, las pulsaciones se calmaron y los dos intentaban más no perder que ganarle al rival.
De León, inteligentemente, acomodó la defensa, que a diferencia de los dirigidos por Krasouski, jugó con línea de cuatro. Introdujo a Jorgeao y quitó a Cardozo, que no paraba las subidas de Anchén y además estuvo a punto de ser expulsado sobre el final del primer tiempo.
Ganó en contención ya que el brasileño fue mucho más seguro que el argentino y el lateral volante danubiano ya no podía gravitar por ese sector.
Por el otro lado Pellegrín, que fue un atacante casi todo el partido, siempre se encontraba solo sobre la Olímpica, pero sus compañeros no utilizaron sus servicios debidamente, insistiendo con jugadas por el centro o por derecha, donde Jorgeao ganaba bien.
De todas maneras, la mitad de la cancha la ganó Danubio, pese a la ausencia de Sosa y en ese sector los tricolores extrañaban demasiado a Vanzini. Pero a pesar de tener dominada esa parte y la pelota, no llegaba con profundiad sobre el arco de Munúa.
Adevertido de este detalle, De León mandó a Camejo para que colaborara con Oscar Morales, quitando del campo al boliviano Gutiérrez, que poco aportó en el partido.
Las dos jugadas más peligrosas de este período fueron a favor de Nacional, que se las ingenió para llegar igual. Una de Martín del Campo que cabeceó apenas afuera y la otra de Abreu, que también con golpe de cabeza le ganó a los defensas y pegó en el palo.
Finalmente, sin pena ni gloria, llegaron al final del encuentro empatados y lo que se manejó en lo previo se confirmó al final: son los dos muy parejos y la mayor concentración en el próximo juego y el que cometa menos errores puede ser el campeón. La primera «va parda», en la segunda, el miércoles en Maldonado, hay que matar, si no, irán a la última mano en el Centenario el próximo domingo. *
NACIONAL 2
Gustavo Munúa (5)
Martín Del Campo (6)
Alejandro Lembo (7)
Damián Rodríguez (6)
Raúl Cardozo (4)
Marco Vanzini (5)
Oscar Morales (6)
Limberg Gutiérrez (4)
Gustavo Varela (8)
Richard Morales (6)
Sebastián Abreu (7)
DANUBIO 2
Jorge Contreras (5)
Máximo Lucas (7)
Eber Moas (6)
Walt Báez (6)
Jorge Anchén (7)
Pablo Gaglianone (6)
Marcelo Sosa (5)
César Pellegrín (7)
Ruben Olivera (8)
Ruben Da Silva (7)
Ignacio Risso (5)
EN NACIONAL
Suplentes: Leonardo Romay, Ruben Sosa, Milton Núñez, Saúl Martínez.
Cambios: 45´ Jorge «Jorgeao» Da Costa (6) por Raúl Cardozo, 63´ Carlos Camejo (5) por Limberg Gutiérrez, 76´ Walter Fabián Coelho(-) por Gustavo Varela.
EN DANUBIO
Suplentes: Ignacio Bordad, Jadson Viera, Chistian Callejas, Rodrigo López, Diego Perrone, Pablo Lima.
Cambios: 86´ Bruno Silva (-) por CÃ
©sar Eduardo Pellegrín.
Goles: 10´ Raúl Cardozo (N) en contra, 15´ Ruben Da Silva (D), 32´ Washington Sebastián Abreu (N), 36´ Marco Vanzini (N).
Tarjetas rojas: 37´ Marcelo Sosa (D) y Marco Vanzini (N).
Tarjetas amarillas: 17´ Jorge Anchén (D), 18´ Daniel Alejandro Lembo (N), 21´ Raúl Cardozo (N), 35´ Pablo Gaglianone (D), 41´ Ruben Olivera (D), 42´ Limberg Gutiérrez (N), 45´ (+ 3) Gustavo Varela (N), 60´ Oscar Damián Rodríguez (N).
Cancha: Estadio Centenario.
Jueces: Jorge Larrionda (4), Marcelo Gadea y Adrián Climent.
Cuarto árbitro: Líber Prudente.
Entradas vendidas: 24.000 (venta primaria).
Público: 40.000 espectadores.
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