Por el tablero electrónico agradecieron a "Paco"Casal
Hubo un hecho que llamó la atención de todos los que estaban presentes en el Estadio Centenario y hasta quienes siguieron por la televisión, y fue observar que en el tablero electrónico, después de terminado el partido y en medio de los festejos, apareció grande un «Gracias, Paco». Fue sorpresa para todo el mundo, porque más allá de que todos saben que Francisco «Paco» Casal es la cabeza de Tenfield, empresa que maneja los temas de fútbol en Uruguay a todo nivel, no es justo agradecer a una sola persona, porque en esta aventura que nos llevó al Mundial estuvo muchísima gente, comenzando por el propio público, que acompañó a la celeste en todos los partidos de la Selección. Si esto es un triunfo –porque en definitiva lo es–, las gracias deberían ser al pueblo uruguayo. Pero quisimos conocer un poco más en detalle de dónde partió la orden para ese agradecimiento y para ello fuimos a la palabra del presidente de CAFO, Ney Castillo, quien dijo a LA REPUBLICA: «Nosotros (CAFO) alquilamos el Estadio. En este caso a la Asociación Uruguaya de Fútbol, por lo que son ellos los responsables de lo que se ponga en el tablero». Agregó que personalmente le parecía «inadecuado» poner precisamente lo que apareció y «quizás fuera conveniente poner por ejemplo «Gracias, pueblo», pero en definitiva ellos contratan el sevicio y son dueños de poner lo que quieran», indicó. Después pudimos saber que el responsable del hecho fue el encargado de la empresa que se encarga del manejo del tablero, Antón Kehyaian, a quien pese a los intentos telefónicos no pudimos ubicar para obtener su palabra.
Por un refresco casi se van a las manos
Este mismo señor de apellido armenio fue el protagonista de la tarde, porque en el entretiempo generó un hecho inusual en la sala donde se reúnen los periodistas para tomar un refrigerio. El local atendido por el Círculo de Periodistas Deportivos no excluye a nadie y muchas veces algún «colado» que no es socio se arrima a pedir un refresco y nadie se lo niega. En esta oportunidad y por la cantidad de colegas que había en el palco los refrescos se terminaron antes y fue justo en el momento que este señor armenio se aproximó para solicitar el refrigerio. Ante la respuesta de quien servía de que se había terminado, el hombre reaccionó con voz alta y se generó una discusión que terminó a los gritos. No se fueron a las manos porque primó la cordura pero el frustrado «cliente» se fue caliente y en busca de un policía para señalarle que alguien se había desubicado con él.
Después se mandó la otra al final del partido con el tablero y obviamente se ganó el haber sido «el hombre de la tarde». *
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