Supieron cumplir
Por fin se terminó la agonía. El sufrimiento desapareció con el tercer gol de Uruguay y, tal cual fuera una tormenta, rápidamente se abrió el paso para la tranquilidad, festejo y alegría.
Luego de tantos golpes y de estar viviendo una situación amarga económicamente, el pueblo uruguayo tuvo ayer su alegría. Principalmente los jóvenes que nunca vieron a la celeste en un Mundial y que acompañaron siempre este largo proceso de eliminatoria. Esa gente que llenó estadios porfiadamente, pese a que muchas veces los resultados no fueron positivos. La misma que siempre respondió y se merecía la alegría del triunfo.
Pero como nunca nada nos fue fácil, recién se pudo dar rienda suelta a la alegría, cuando restaba un minuto para finalizar el partido.
Finalmente volvemos a un mundial de la mano de un técnico uruguayo, como lo marca la historia, como debió ser desde un principio. Púa ayer le dio una de las alegrías más grandes de los últimos tiempos a todo el país y revitalizó la confianza que le tuvo el pueblo futbolero, cuando manejaba con amplio margen las encuestas que lo daban como el candidato a técnico de la celeste.
Fue su primera vez dirigiendo a la selección mayor en eliminatorias y salvó la prueba en el desafío que tomó cuando Passarella nos dejó plantados. Indudablemente tuvo aciertos y errores, pero lo mejor fue que reconoció los mismos y pidió disculpas a los uruguayos.
Uruguay llegó al gol y se frenó
Estaba todo pronto para la gran fiesta en un estadio totalmente repleto. Y los jugadores comenzaron el partido muy motivados, presionando al rival en su campo, que se paró con dos líneas de cuatro para intentar contener el aluvión inicial de los celestes, pese a que la primera llegada a los arcos fue de ellos. Inmediatamente respondió Recoba rematando por encima del travesaño. Uruguay fue superior en la mayoría del partido, pero tuvo momentos en el segundo tiempo en que Australia manejó la pelota e inquietó a los celestes. La Selección jugó mucho mejor de lo que lo hizo de visitante, pese a que existieron algunas «lagunas» en el transcurso del encuentro, pero la diferencia fundamental fue en la convicción que se notó en el plantel reflejado en el campo de juego, de que lo único que servía era ganar. Esa es la mentalidad que la gente reclamaba y que los jugadores supieron cumplir.
El asedio de los celestes al comienzo tuvo como principal protagonista a Regueiro, que con sus constantes subidas por izquierda se transformó en un atacante más acompañando a Darío Silva, Magallanes y Recoba.
A los quince minutos de iniciado, Darío Silva quedó mano a mano con un defensa dentro del área, luego de una excelente habilitación de Guigou, «quebró» hacia afuera y sacó un débil remate pero bien colocado que ingresó junto al palo del arquero Mark Schwarzer.
El gol llegó en el momento justo, pues de lo contrario podían comenzar a trabajar los nervios y la ansiedad del público, aún restaba mucho partido y todos pensamos que el alargue no sería necesario.
Luego del gol Uruguay se frenó, ya no fue un aluvión y trabajó el partido en forma más lenta y no apuró tanto a los «socceroos». De todas maneras generó alguna chance más que no se cristalizó. Como el mano a mano de Magallanes, donde el arquero Mark Schwarzer tapó en forma excelente el disparo que llevaba destino de gol.
Ganando uno a cero se fueron al descanso y nada estaba dicho todavía, restaban 45 minutos más para buscar la clasificación, aunque el saldo de la producción realizada por los jugadores en el campo era positivo.
Sufrir hasta el último minuto
En el tiempo complementario, la situación fue algo distinta, pese que los celestes tenían el partido controlado los minutos avanzaban y el gol de la clasificación no llegaba. A los 20 de esta parte, finalmente Púa decidió darle ingreso a Richard Morales y buscar el tan ansiado tanto, quitando del campo a Federico Magallanes. Cinco minutos después «el Chengue» se anticipó al defensa luego del centro de Recoba y aplicó un fuerte golpe de cabeza que infló la red.
La locura se desató en la gente, sabedora que el Mundial estaba ahí a escasos 20 minutos.
Pero parece que los uruguayos estamos predestinados a sufrir, Australia sabía que el hecho de convertir un gol lo clasificaba y comenzó a ganar en la mediacancha. El técnico Farina quitó un defensa, quedando en línea de tres y puso un atacante más y esto comenzó a complicar a los celestes. Pablo García corría a todos como un león pero no encontraba el balón y desde esa zona nació una jugada de mucho peligro para el arco de Carini, que tuvo otra tarde espectacular, enviando al corner dos o tres pelotas realmente difíciles.
Allí fue cuando tuvieron varios tiros de esquina a su favor y cada centro al área celeste era un sufrimiento. Además, después de todo lo realizado por los jugadores, hubiese sido una injusticia que pudieran anotar. Púa, otra vez decidido, mandó primero a Gonzalo De Los Santos para recuperar terreno en el medio, luego Gonzalo Sorondo fue a dar una mano en la defensa que hacía rato jugaba con línea de cuatro y quitó a otro delantero. El técnico se jugaba a que no le convirtieran y poder aguantar los últimos minutos del partido.
Sin embargo, faltaba la «frutilla sobre la torta», y sería nuevamente Richard Morales quien la pondría. Otra vez Recoba, con el poco resto que le quedaba y muy dolorido, generó la jugada para que Richard Morales pusiera toda su sapiencia goleadora, para tocar por bajo el balón que se anidó entre las redes. Faltaba sólo un minuto para el final y llegaba el desahogo, el fin del sufrimiento, de los nervios. Comenzaron a aparecer en el rostro de la gente e incluso periodistas las lágrimas de la emoción, esa tan sana que viene luego del afloje.
Los abrazos, la sonrisa volvió a los rostros de los uruguayos, por lo menos por unas horas, ya que Uruguay está otra vez en el lugar que debió estar siempre. Jugará con los 32 mejores equipos del planeta a nivel de selecciones y está en el Mundial de Corea y Japón. Los jugadores cumplieron y la gente se los agradeció con una cerrada ovación al final del partido.
Púa, que no se sabe si será el técnico que dirija en el Mundial, rompió con el maleficio y volvemos gracias también a él y los jugadores que ganaron al máximo torneo.
Mucho nos alegramos, ya que nuestros lectores saben de la consecuente prédica de tener un técnico uruguayo en la Selección y siempre Púa contó con nuestro apoyo. Claro, esto no eximió de que cuando debimos marcar nuestro punto de vista, quizás discrepando con el entrenador e incluso pudo no gustarle nuestro parecer, pero lo hicimos. Siempre con la mejor intención de construir para bien de la Selección, pero lo marcamos y traemos a colación, pues no nos gusta subirnos al carro de los ganadores. Nuestra misión es simplemente comunicar con la mayor independencia posible los hechos que ocurren. *
URUGUAY 3
Fabián Carini (8)
Alejandro Lembo (6)
Paolo Montero (7)
Darío Rodríguez (6)
Washington Tais (5)
Gianni Guigou (7)
Pablo García (6)
Mario Regueiro (7)
Alvaro Recoba (8)
Federico Magallanes (5)
Darío Silva (7)
Suplentes: Gustavo Munúa, Guillermo Giacomazzi, Nicolás Olivera y Diego Alonso.
Cambios: 65´ Richard Morales (8) por Federico Magallanes, 73´ Gonzalo De Los Santos (-) por Mario Regueiro y 81´ Gonzalo Sorondo (-) por Darío Silva.
AUSTRALIA 0
Mark Schwarzer (5)
Kevin Muscat (6)
Craig Moore (5)
Shaun Murphy
(5)
Tony Vidmar (6)
Brett Emerton (5)
Paul Okon (5)
Josip Skoko (5)
Stan Lazaridis (5)
Harry Kewell (6)
Mark Viduka (6)
Suplentes: Zeljko Kalac, Steve Horvat, Marco Bresciano, Steve Corica y Mile Sterjovski.
Cambios: 72´ Paul Agostino (-) por Kevin Muscat y 80´ John Aloisi (-) por Shaun Murphy.
Goles: 13´ Darío Silva (U), 70 y 89´ Richard Morales (U).
Jueces: Ali Bujsaim (4), Yaggob Ahmed y Abdulala Ali Makhlouf (Terna de Emiratos Arabes Unidos).
Tarjetas amarillas: 31´ Kevin Muscat (A), 37´ Mario Regueiro (U), 66´ Pablo García (U), 70´ Richard Morales (U), 80´ Gonzalo De Los Santos (U), 81´ Darío Silva (U) y 91´ Fabián Carini (U).
Cancha: Estadio Centenario.
Público: 70.000 personas.
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