De León jugó a "la escondida"
JULIO CIFUENTES
Por segunda vez desde que está al frente del plantel principal, el entrenador tricolor Hugo De León decidió cambiar a último momento el escenario que estaba fijado para realizar un entrenamiento, ya que no quería que la práctica fuera presenciada por el público ni por los medios periodísticos.
Desde hace un par de días, el técnico riverense había solicitado a sus colaboradores, así como a los dirigentes del club, que no hicieran público el lugar donde se iba a disputar el encuentro ante Argentinos Juniors, ya que «no quería que fuera mucho público»; de todos modos, el día viernes trascendió cuál sería el escenario, razón por la cual el riverense habría decidido variar el lugar del entrenamiento.
La anterior ocasión en la que el orientador del equipo del Parque Central había tomado una resolución similar, había sido en la última práctica de fútbol previa a un partido clásico, momento en que quizá pudiera entenderse que se buscara «ocultar» algo, lo que no ocurre ahora, cuando falta una semana para la primera final del Uruguayo, y cuando no tiene tres jugadores que serán titulares, porque están afectados a la Selección.
Cien personas «se clavaron»
Poco más de un centenar de hinchas albos se encontraron con la ingrata sorpresa de que el equipo tricolor no había llegado hasta el club de la Avenida Rivera casi Lido, retirándose del lugar bastante contrariados por el «plantón» que debieron soportar.
Lo único que pudo contestar un funcionario de dicho club, que en ese momento se encontraba quitando las redes de los arcos –que ya habían sido colocadas esperando a los tricolores– fue que «yo no sé donde están, a mí me dijeron que no jugaban porque el equipo argentino no había podido venir». Mientras que, más de un colega, también se llevó la desagradable sorpresa cuando concurrió a cumplir con su labor diaria.
Finalmente, los tricolores recalaron en una cancha totalmente inusual, bien elegida como para que ninguna persona «extraña» pudiera llegar a presenciar el movimiento, situada próxima a la calle Carlomagno, en el barrio Jardines del Hipódromo.
En dicho campo de juego, propiedad del ex jugador y actual contratista Luis Malvárez (gestor de la incorporación de Sebastián Abreu a mitad de año), ubicado en un enorme predio «abierto», donde el intenso viento se hacía sentir bastante, enfrentaron los campeones del Clausura a los de La Paternal, poco después de las tres y media.
Empataron sin goles
En el «enigmático» movimiento ante el equipo rojo de Buenos Aires, De León utilizó prácticamente el mismo equipo que jugó siete días atrás en el Estadio «Juan Antonio Lavalleja» de la ciudad de Minas, con la única variante en la oncena inicial de «Tyson» Núñez por su coterráneo Saúl Martínez.
Según pudo conocer LA REPUBLICA, a pesar del total hermetismo que rodeó la práctica sabatina, el entrenador albo vistió con chalecos de color azul a Leonardo Romay en el arco; Martín Del Campo, Damián Rodríguez, Jorgeao y Raúl Cardozo en la línea final; los centrocampistas Marco Vanzini, Oscar Javier Morales, Limberg Gutiérrez y Gustavo Varela; y la dupla conformada por Sebastián Abreu y Milton Núñez en ofensiva.
En el comienzo de la segunda mitad, el artiguense Fabián Coelho sustituyó en la función de enlace al boliviano Limberg Gutiérrez, mientras que algunos minutos después Carlos Camejo tomó el lugar del «Palillo» Vanzini. El movimiento, que terminó empatado en cero tanto, fue el segundo cotejo preparatorio del equipo parquense para las finales del Campeonato Uruguayo, y el último a la vez, ya que finalmente se desechó la posibilidad de jugar el próximo martes ante Gimnasia y Esgrima de La Plata, para no arriesgar que surgiera alguna lesión a tan pocos días del decisivo choque. *
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