El árbitro mostró un buen nivel técnico y físico
El reloj marcó la hora 6:16 del martes 20 de noviembre en Uruguay (hora 20:16 de Australia), cuando el árbitro italiano Graziano Cesari le dio el pitazo inicial al encuentro entre los «socceroos» y los «charrúas».
Ante la atenta mirada de aproximadamente 94.000 personas (84.656 pagantes), presentes en el Estadio Melbourne Cricket Ground, el «tano» (considerado el tercer mejor juez de fútbol italiano) logró plasmar un buen desempeño, debido a que no contó con errores para dirigir el encuentro, presenciando muy de cerca las incidencias.
Además de la buena voluntad de los jugadores, contó con la ayuda de sus colaboradores asistentes Marco Ivaldi y Aniello Di Mauro, quienes efectuaron una correcta labor.
La nota diferente de la jornada radicó en el desempeño del cuarto árbitro, Giancarlo Bolognino, quien pareció ser la espina no deseada en el banco de suplentes uruguayo. El motivo fue que no le permitió a los futbolistas celestes realizaran los ejercicios precompetitivos (mal llamados calentamiento) en forma conjunta, sino que se debieron turnar en ternas para poder entrenar normalmente.
Pero dejando el libro anecdotario, Cesari sancionó las 24 faltas que se sucedieron a lo largo de los noventa minutos, mostrando que no se necesita «pasarse de enérgico» para dirigir compromisos tan importantes como el de la pasada jornada.
Javier Chevantón fue el máximo punto de atracción para el «pito» internacional italiano, debido a que le sancionó cuatro infracciones en contra y tres a favor, resultando ser «Cheva» el futbolista que más faltas realizó y a quien más golpearon en los celestes.
Los dos cartones amarillos que mostró hacia Darío Rodríguez (en Uruguay) y Kevin Muscat (en Australia) fueron en forma correcta, debido a que las infracciones efectuadas por ambos defensores lo merecieron.
Además, sus colaboradores sancionaron acertadamente las seis posiciones adelantadas que se sucedieron.
En resumen, la terna no incidió en el resultado final, en nada, aunque debió expulsar a Darío Rodríguez cuando el zaguero compatriota cometió el evidente penal. Esto es debido a que el cartón amarillo se hubiera repetido, lo cual motivaría la roja.
Pese a esta última incidencia, el buen desempeño arbitral provocó que el ritmo del cotejo fuera fluido, cortándose únicamente en algunos casos por el bajo desempeño de los futbolistas en ambas escuadras. *
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