¡Maten al mensajero!
Existe una leyenda que marca que luego de una batalla mantenida entre dos ciudades de la antigüedad, hubo un mensajero que acudió raudamente a la ciudad cuyas tropas fueran vencidas, a comunicar el infortunio de la derrota.
El emperador de la misma no tuvo más respuesta que: ¡MATEN AL MENSAJERO! De esa forma pensó que podía ocultar el sol con las manos. Descalificada (o asesinada) la fuente no existía la derrota.
Esa actitud, muy común en los tiempos modernos no se puede circunscribir exclusivamente al plano periodístico o informativo.
Recordemos el ámbito político, con la denuncia de la existencia de una embestida baguala, que en la gran mayoría de los casos no era más que la divulgación de lo que se escondía en la caja de pandora, con ratificaciones terminantes como en el caso de Cambón y Grenno.
En el Uruguay hemos llegado a un plano que no debe ser común en el mundo. En nuestro país no tenemos distintas interpretaciones de los sucesos. En Uruguay vamos a las raíces,y expresamos que los hechos no existen.
Descalificamos a la crítica en el más elemental de los sentidos: lo que no me sirve, NO EXISTE.
Si a la conveniencia de ocultar hechos le aunamos la soberbia, el resultado no es muy diferente a lo que aconteció en nuestro país a partir del conocimiento del famoso incentivo para obtener resultados determinados para el encuentro entre Nacional y Defensor Sporting.
Sin pretender tener una verdad absoluta, el lamentable comunicado de la Mutual Uruguaya de Futbolers Profesionales (MUFP) no hace más que eso, descalificar a troche y moche.
Como en un juego de la piñata, pero sin piñata a romper, la Direccion de la Mutual ataca a todo lo que se le cruza por delante.
No hay mejor defensa que un buen ataque, por manido el dicho no deja de tener su aplicabilidad. La Mutual debió centrar su defensa en que no hay ilícito por ir para adelante.
Lamentablemente optó por el agravio, por censurar al mensajero.
Hoy sus asociados pueden verse involucrados en falso testimonio. La presión y el consejo de negar lo innegable le hace perder credibilidad a una institución tan grande como la Mutual.
Pobre de aquel que en su soberbia critica a los representantes del pueblo, a los periodistas y a todo lo que se le cruza por delante con una tesis corporativista.
Quizás piensan que lograron cambiar la opinión popular sobre el tema, aunque parafraseando a la obra literaria: ¿Quién piensa que hubo incentivo? FUENTEOVEJUNA SEÃOR. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad