El Libro del Picaflor
–Picaflor, ¿qué novedades tiene para hoy?
–El horno no está para bollos. En cualquier momento explota otra bomba y se termina la hipocresía.
–Cuente, cuente.
–No, lamentablemente, El Picaflor no puede abrir la boca y cantar las 40 porque también está involucrado en el secreto del presumario pero habrá tiempo después de contar toda la historia con lujos y detalles. Hay dirigentes que se hacen los «bolubles» o piensan que los únicos vivos son ellos, pero van a perder por goleada. Señores, no quieran tapar el sol con las manos porque no podrán lograr ese objetivo.
–Siga, siga que me interesa el tema.
–No, por ahora aguántese en el molde. Lo que sí le puede asegurar el Troquílido es que al final de esta historia a mucha gente se le va a caer la careta.
–Usted está duro como un blandengue.
–Tiempo al tiempo… ¿Sabe que se armó un quilombo de novela con unos colegas de Rivera que iban a viajar con la Selección a Ecuador y el Vela Yern, los bajó del avión?
–¿Cómo?
–Como acaba de leerlo. Un colega de Rivera, Andrés Cuello, se comunicó con el plumífero y le comentó el gran malestar que les causó la decisión del cuñado de Francescoli quien, a pocas horas de partir el charter hacia Ecuador, les dijo que no iban a poder viajar, salvo que «garparan» U$S 720 per cápita.
–Los muchachos de Divina Comedia siguen bajando a periodistas de su charter.
–Ellos pueden hacer lo que quieran con el charter porque lo contratan. En esta oportunidad, el daño ha sido muy grande para los colegas del programa «Pelota al piso» que se emite por Radio Internacional porque tanto Cuello (comentarista), como Carlos Cabrera (relator), Carlos Barrales y Fernando Queirolo (ambos de Canal 10 de Rivera) habían anunciado con bombos y platillos que iban a trasmitir esta tarde el partido Uruguay-Ecuador y quedaron pegados.
–¿Y por qué los bajaron del avión?
–En primera instancia, el contador Carlos Szafrán, les había asegurado que iban a viajar formando parte de la delegación de Tenfield SA. A último momento, apareció el escena el Vela Yern, les dijo que habían tercerizado el charter a una agencia de viajes y que por lo tanto la única manera de participar del vuelo era pagando U$S 720 cada uno. Los colegas se querían morir. Tuvieron que salir a devolver la guita a todos los comercios que habían colaborado en la contratación de publicidad y cargar con la frustración y vergüenza que significa decir que no iban a viajar –después de haber promocionado la trasmisión– porque el señor Yern no cumplió la promesa que les había hecho el contador Zsafrán. «La respuesta de Yern fue como si nos hubieran metido el dedo en el cu…, no te imaginás el desánimo que tenemos. Nos manosearon con todo esto. Estamos muy dolidos y queremos que toda la gente se entere lo que nos hizo el señor Yern (Edward) a pocas horas de viajar a Quito», comentó el colega Andrés Cuello al plumífero. *
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