El libro del Picaflor

— ¿Qué le pasa, Troquílido, que está entretenido como los ratones entre tantos papeles?

— El Troquílido recibió correspondencia. Le escribió una persona que, por casualidad, estuvo presente el pasado jueves en la Pista de Atletismo, cuando José Luis Da Rosa dio la prueba física, porque quería dar, según él, una versión diferente, más objetiva, sobre la historia que relató el plumífero.

— Me parece brillante la idea porque sirve para democratizar la información que en primera instancia le pasaron a usted, ¿no?

— Exacto… Esta persona, que caminaba por el Parque De los Aliados, me comentó que le gusta mucho el fútbol y por curiosidad, se quedó para ver la prueba de Da Rosa, un árbitro conocido y que, por la prensa, se había enterado que iba a enfrentarse a esa instancia decisiva. Según él, Da Rosa mostró un estado físico correcto — salvó la prueba lo que confirma esa opinión — y estuvo acompañado por tres personas. Además de Dluzniewski y Daniel Lambach, concurrió un reconocido asistente internacional que tiene una muy buena relación con Da Rosa y que el informante en primera instancia no lo identificó. ¿Por qué no lo hizo?, esa es la interrogante que el testigo involuntario se formuló en la misiva que le envió a El Picaflor.

— Siga, siga, que esto se está poniendo muy bueno.

— La pregunta que se hace el «escribidor» del plumífero es si los que le pasaron la primera versión de los hechos ocurridos el pasado jueves en la pista, no era una fuente mal intencionada que quería perjudicar aún más a Da Rosa, porque ese tercer testigo que también se hizo presente, integraba hasta hace un tiempo la gremial de Audaf.

— ¡No me diga!

— Parece que sí.

— No me haga desear más y vaya al grano. ¿De quién está hablando usted?

— De don Ruben Meneses. Según consta en misiva, Meneses, que es árbitro asistente internacional y está agremiado a la Audaf, pese al enfrentamiento que ha mantenido Da Rosa contra la directiva actual del gremio, mantiene el buen relacionamiento con el «Chumbo». Su presencia en la pista fue para alentar a su amigo de la misma forma que lo hicieron Dluzniewski y Daniel Lambach. Ergo, la impresión que trasmite en la carta este informante ocasional del plumífero, es que hubo una mala intención de embromar un poco más a Da Rosa. El tenor de la carta, muy bien escrita y desprovista de agravios, motivó que El Picaflor chequeara algunos datos más y comprobó, por ejemplo, que no es la primera vez que un internacional rinde su prueba física y Cardellino no está presente. Sin ir muy lejos, aconteció en la última cuando la mayoría de los árbitros quedaron habilitados para actuar. En esta segunda etapa de investigación, voceros calificados, le aseguraron al Troquílido que una vez un árbitro perdió una prueba un martes y le permitieron darla de nuevo, 48 horas después, cosa que no ocurrió con Da Rosa…

–Perdóneme, Troquílido, pero me parece que le han tirado una cáscara de banana y le contaron una historia tergiversada, deformada. ¿ No le parece?

— Todo es posible en la viña del señor. Lo que nadie duda es que entre la actual directiva de Audaf y la forma de pensar y actuar Da Rosa, hay una marcada diferencia. En lo único que se han puesto de acuerdo, en los últimos tiempos, es en la marca deportiva de los equipos porque, pese al distanciamiento de las partes, a la hora de ir a negociar con las empresas los uniformes, se ha visto a Da Rosa junto a los demás colegas Internacionales, sentados en la misma mesa, defendiendo los mismos intereses. Como a esta altura de los acontecimientos parece imposible que las partes compatibilicen, El Picaflor, decidió brindarle a los lectores, esta versión desapasionada de un lector que acertó pasar por la pista de atletismo, le gusta el fútbol y quiso aportar su granito de arena en esta historia, que parece un culebrón venezolano porque nunca termina.

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