EL LIBRO DEL PICAFLOR

Picaflor, ¿otro nuevo quilombo sacudió a la AUDAF?

–Mire, ahora hay una cantidad de futurólogos que van a decir que ya habían vaticinado este desenlace, pero no van a tener pruebas para aportar. El Picaflor adelantó, pocos días después de la comparecencia del presidente de la AUF al Juzgado Civil de 18° Turno que una de las alternativas que se estaban barajando en la minoría era escindirse y armar otra gremial como ocurre en la Argentina. Los hechos se precipitaron y como es imposible recomponer odios personales, la fractura estaba cantada.

–¿Cómo cayó el tema en el ambiente de la Asociación?

–No sorprendió, era la crónica de una escisión anunciada. Usted quizás no lo tenga presente pero hasta después de las elecciones registradas el pasado 24 de agosto, los dinosaurios habían ordenado a la Contaduría de la AUF que se retuviera el 11% que se descuenta para la gremial hasta tanto se dilucidara el tema político. Hubo elecciones, la minoría se sintió avasallada y como se venían instancias muy duras para varios asociados, prefirieron golpear la puerta e irse antes de ser sometidos al Tribunal de Disciplina que estaba por empezar a actuar en base a denuncias presentadas.

–El doctor Fernando Cresci dijo que era inadmisible que el contador Feldman, que estaba involucrado en algunas denuncias, participara de esa Comisión de juzgamiento ético.

–Es cierto, el doctor Cresci declaró eso en los medios de comunicación. Por su parte, la mayoría, que guste o no se ganó los cargos en el libérrimo juego de la democracia, afirma que hay contundentes pruebas que comprometen a connotados árbitros de la minoría y como estaban expuestos a ser echados, resolvieron irse antes para salvar la condena del gremio.

–Una pregunta, Troquílido; ¿en qué condición actuarán los árbitros del nuevo gremio?

–En primer término, todos son funcionarios del Colegio de Arbitros. Sus diferencias son gremiales, esto está claro. Las dudas surgen en cuanto a las obligaciones que emanan del convenio que firmaron la AUF y la Audaf. Los escindidos, automáticamente, han quedado sin esa protección jurídica del convenio, por lo tanto, la AUF podría desconocer las obligaciones que firmó con la Audaf. Esto va a traer un quilombo de novela; los escindidos no tienen personería jurídica, por lo tanto no existen. La AUF a su vez tiene un convenio con la Audaf que es la única que reconoce. Los miembros de la Comisión Técnica, por ejemplo, del Colegio de Arbitros, fueron designados por la Comisión Directiva de Audaf, legítimamente electa, en un acto democrático. Los dinosaurios no tienen derecho alguno a exigir algo. Es más, cuando obtengan la personería jurídica, esto es cuando el Estado los reconozca como una Asociación Civil, tendrán que convencer a los dirigentes de la AUF a que los reconozcan como gremio y negociar un convenio similar al de la Audaf…

–¡Qué enredo Dios mío!

–Parece sencillo pero no es. Otro problema que se va a presentar hoy es el uso del escudo de la Audaf por parte de los árbitros que renunciaron al gremio. Ellos, automáticamente, tienen que renunciar al símbolo del gremio porque ya no pertenecen. Según le comentaron al plumífero, la directiva que preside el contador Feldman exigiría a los escindidos que devuelvan el escudo de la Audaf y les prohibiría su uso a partir de este fin de semana. El problema, ya trascendió las fronteras. Ayer mismo, el doctor Carlos Alarcón de la CSF, se comunicó con Montevideo, para recabar información sobre la escisión que llegó a Paraguay, a través de las agencias noticiosas. El capo del arbitraje de la CSF, estaba asombrado por la dimensión que adquirió el problema en la interna gremial de nuestros árbitros. Y esto, tarde o temprano, va a acarrearles consecuencias.

–¿Usted dice que la CSF va a volver a suspender a los árbitros uruguayos?

–Es una opción que, a priori, no es descartable. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje