El libro del Picaflor
–Picaflor, ¿qué explosivo ha preparado para hoy?
–La noticia es explosiva por sí misma. Esta vez la única virtud del plumífero fue haber estado al golpe del balde y haber sido un testigo circunstancial de la historia.
–Cuente, cuente.
–¿Usted recuerda que en el clásico del Torneo Clasificatorio fue salvajemente agredido un cameraman de Canal 4?
–Por supuesto. El agredido fue Fernando Giménez.
–Exactamente, ha demostrado que está muy bien del colesterol porque la memoria está lúcida. Pues bien, el pasado domingo, luego de varios meses de estar prófugo de la Policía, cayó el autor de la cobarde agresión a Giménez.
–¿Cómo?
–Sí señor. El domingo, en oportunidad del partido que jugaron Bella Vista y Nacional, hubo un lío con un grupo de parciales tricolores. La Policía actuó con celeridad, los llevó detenido a la seccional 9ª a la orden del juez de turno. La sorpresa de los uniformados fue que chequeando las fotografías de los requeridos constataron que uno de los detenidos estaba vinculado a la agresión del camarógrafo de Canal 4 hace un tiempo.
–O sea que el hombre es reincidente en materia de incidentes en espectáculos deportivos.
–Exactamente, aunque la investigación judicial sigue adelante, la Policía confirmó que el agresor de Fernando Giménez participó el pasado domingo de otro lío. Ayer, el camarógrafo fue visto por El Picaflor al salir del juzgado penal de 14° Turno, adonde fue convocado para prestar declaración nuevamente. Como recordarán los lectores de LA REPUBLICA, Giménez fue agredido cuando recogía imágenes previas al clásico, en los alrededores de la Plaza Maracaná, a unos 150 metros de la Seccional 9ª. de Policía. En momentos en que estaba tomando imágenes de un grupo de hinchas de Nacional que le pidieron que los filmara, apareció esta bestia por detrás, le pegó un golpe de puño, le derribó la cámara y se la destrozó. El domingo, cayó en manos de la Policía.
–Recuerdo que la Directiva de Nacional repudió el hecho e incluso trascendió que se iba a hacer cargo de la reparación del equipo.
—El Picaflor recuerda el repudio del hecho –era lo menos que podían hacer los dirigentes tricolores ante un hecho de esta naturaleza–, pero según datos obtenidos por el Troquílido, la cámara fue reparada con el seguro de la misma.
–Pero mire que los únicos revoltosos no son los hinchas de Nacional. Los becarios de Peñarol también hicieron de las suyas este fin de semana.
–Es cierto. Hubo un socio de Peñarol que llamó ayer al programa Peñarol Verdad y censuró los hechos que protagonizaron los hinchas manyas. Dijo que no podía ser que la Comisión Directiva le pagara la tarjeta social a los becarios –así los ha denominado el contador Damiani– y luego participen de hechos violentos que pueden afectar a la institución deportivamente. «Los socios que hacemos un gran esfuerzo para pagar la cuota estamos expuestos a perder los beneficios porque los becarios a los cuales les pagan la cuota, participan en hechos de violencia», criticó con mucho criterio el asociado aurinegro…
–Picaflor, ¿qué pasó con el proyecto de ley contra la violencia en el deporte?
–Está prácticamente terminado. En poco tiempo más será remitido al Parlamento por los ministerios del Interior y Deporte y Juventud para que sea aprobado. Si la violencia no se corta de raíz y se implanta un régimen punitivo disuasivo, la espiral violenta puede desencadenarse. *
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