URUGUAY FUE HUMILLADO POR ISLAS VIRGENES QUE LE GANO 113-91 Y FINALIZO OCTAVO

Para el peor de los recuerdos

ESPECIAL DE NUESTRO ENVIADO

 

Imágenes que definen un momento. Szczygielski tirando solo desde un costado de la llave y la pelota que no llega a tocar el aro. Minuto de tiempo que solicita César Somma y Juan Moltedo que bosteza en el banco uruguayo. Heywood llega en un ataque rápido y vuelca la pelota en el aro, ante la mirada de Losada, Castrillón, Bouzout y Szczygielski que recién retornaban. Marcus Oliver que jugaba y a la vez le alcanzaba para saludar a los fanáticos que se habían volcado a su favor, todo en medio del juego. Perdíamos por 33 puntos y Somma se preocupaba en protestarle al árbitro canadiense. Imágenes que duelen. Periodistas de Venezuela, Panamá, Argentina y Brasil que se daban vuelta en el medio de la bancada de prensa y nos miraban sorprendidos y hasta con lástima. No exagero, compartía ese instante con nosotros el juez uruguayo Héctor Uslenghi y fue testigo de consultas y miradas que hablaban por sí solas. Simplemente penoso. Con ese adjetivo se puede definir la actuación de Uruguay ante Islas Vírgenes. Que un equipo integrado por sólo 9 jugadores, que no tienen identidad nacional, que juegan un basquetbol abierto, que su mayor virtud es correr la cancha y tirar, nos conviertan 59 puntos en solo 20′, habla de que lo nuestro es más que deprimente. Los dejamos jugar tremendamente cómodos, tiraron con suma facilidad y se fueron agrandando a medida que los lanzamientos entraban. Jamell Heywood puso de cuarta distancia sin ningún inconveniente cuatro ofensivas consecutivas y luego fue el show de Marcus Oliver (5-8) que se divirtió poniendo triples. Por eso no extrañó que en pocos minutos de juego ya nos doblaran en la diferencia. El peor momento fue el segundo cuarto, atacando sin convicción y defendiendo como principiantes, nos colocaron un parcial en 10′ de 33-15. El segundo tiempo fue una copia. Agravado por la distancia que nos sacaron, por los lujos que exhibieron y por la pobre tarea de nuestro equipo. Sería bueno conseguir este video y mostrárselo a los jugadores uruguayos. Estamos seguros que lo miran y no lo pueden creer. Cualquier equipo juega con nuestro orgullo y nos pinta la cara. No existieron respuestas de ningún tipo, técnicamente jugamos a otra cosa, y anímicamente dejaron la sensación de que les daba lo mismo finalizar sextos que octavos. Los dos juegos luego de la eliminación fueron para el peor de los recuerdos. Por suerte llegó el final. Esta semana fue desesperante. Ahora el futuro está en los dirigentes.

Claves del partido

Al 70% de los jugadores uruguayos le dio lo mismo salir sextos que octavos. Entraron a jugar ante Panamá e Islas Vírgenes simplemente por cumplir y se olvidaron que más allá de sus deseos estaban representando a un país. Fue desesperante.

Islas Vírgenes jugó con 9 jugadores y nos dio un baile histórico. Terminamos abucheados por el público en cada doble que convertimos. Los rivales, mientras jugaban el partido se daban el lujo de saludar al público, hacer jueguitos para ellos y hasta les pedían que movieran la «colita». Dio para todo. *

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