El libro del Picaflor

–Picaflor, ¿qué me dice de esos espectáculos deplorables que se vivieron en el viaje de la selección a Venezuela?

–Sinceramente, El Picaflor se enteró a través de los colegas de El Observador y El País que hicieron dos crónicas sobre el episodio que protagonizó el fotógrafo Iván Franco, primero con Púa –que se disculpó minutos después– Mazurkiewicz, el Tano Gutiérrez y el Vela Yern. Algunos pensaron que se iban a llevar por delante a Franco y les salió el tiro por la culata porque el hombre banca camiones. Parece que le dijeron que cuando regresaran a Montevideo iban a arreglar el tema y el reportero gráfico les dijo que no había que atravesar el continente para eso. Se plantó firme y guapeó solito.

El contador Damiani se refirió ayer en la audición partidaria a que habían ocurrido hechos lamentables en el viaje a Venezuela.

–Ocurre, y esto sí se lo comentaron al plumífero fuentes súper confiables, que previo al partido, en el hotel, se reinstaló un clima tenso, agresivo, hostil, entre los allegados a la delegación, algunos futbolistas y algunos –no todos– los periodistas. Por momentos volvieron los fantasmas de años atrás y tras la derrota, ese clima se hizo más espeso, tenso.

¿Qué tienen que hacer los extraños junto con la delegación?

–Bueno, este es uno de los riesgos que se corren cuando se organizan excursiones, en vuelos charter, para abaratar los costos de traslado de una delegación deportiva. Un informante de fierro del plumífero, que participó del viaje y que por razones obvias debe proteger su identidad, le comentó que fue penoso ver cómo algunos integrantes del charter estaban mamados hasta las patas, junto a la piscina del hotel. Y en más de una oportunidad, se fueron de boca con algunas clientas del hotel que estaban alojadas en el mismo sitio.

–Sigo sin entender cómo la AUF tolera este tipo de cosas porque, en definitiva, lo que está en juego en este tipo de excursiones es la imagen de la selección nacional.

–Pero la culpa no la tiene el chancho, como dice el refrán, sino el que le rasca el lomo. Cuando los clubes privatizaron a la selección nacional, vendieron a Tenfield SA la organización de los viajes al exterior durante las Eliminatorias. Y la empresa, que no es filantrópica sino que está para facturar y ganar dinero, hace los negocios que más le sirven. Por eso organiza los vuelos charter, para darle comodidad a los futbolistas y para abaratar los costos de traslado. En ese escenario es imposible controlar quiénes son los excursionistas de turno, y la que queda expuesta es la imagen de la Asociación.

–Además de la humillación deportiva, la AUF tiene que hacerse cargo también de esos actos lamentables de los hinchas.

–Hubo hinchas que viajaron a Venezuela que el informante del plumífero le aseguró que los llevaron de garrón, porque no tienen un mango. Son viejos conocidos del fútbol. Tienen la nariz achatada por sus antepasados boxísticos y con algunos quilos de más, forman el escuadrón de «pesados» que llevan los muchachos de Divina Comedia para proteger a «su» selección. Algunos de ellos, según le comentaron al Picaflor, fueron protagonistas de algunos incidentes deplorables en el hotel, previo al partido. Y lo que llamó la atención a más de un viajero, es la gran ascendencia que tienen sobre algunos futbolistas nuestros. ¿Qué me dice?

–Que si alguien hubiera dicho todo eso, previo al partido, la gente no se hubiere ilusionado tanto con la chance de Uruguay. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje